Historia de peces

(Tres cuentos de transformación) por Urtian

(See comments by Jeff Melvoin, screenplay writer)

El mito

Uno de los grandes temas de la serie Doctor en Alaska es el madurar, crecer íntimamente. Al roce con sus problemas, los personajes cambian, se mueven interiormente, también se estancan. Capítulos como Sangre y Barro, Wake up Call, Perdido y Encontrado, Quemando la casa, Adios a todas esas cosas, Shofar So Good..., señalan este proceso interiorizado de crecimiento, de maduración.

Tema este que se relaciona con otros afines como el de sentirse encerrado y buscar la liberación, perderse y volver a ser encontrado, crear y destruir, huir y regresar, todos ellos enmarcados en la simbólica de la transformación interior. Historia de Peces se sitúa en este ciclo de episodios de renovación: en él se narra el mito del morir y renacer interior.

Se narra un mito, esto es, una representación que se expresa con el mismo código cifrado de los sueños, y que, al igual que estos, asimila lo racional en una ficción que tiene su propia lógica y realidad.

Los tres registros del sueño que Freud definió para estructurar el código mítico: la ruptura de toda cronología (tiempo y lugar hiperdimensionados), la ausencia de contradicción (credibilidad mantenida de lo inverosímil), y el simbolismo, nos sitúan en el espacio íntimo, anímico del que protagoniza, como actor y espectador a la vez, la representación mítica.

Para esa intimidad, para ese espacio subjetivo donde cuerpo y mente se perciben y sienten como un mismo suceso, toda experiencia es única e inmediata. Al encuentro con esa experiencia, produce imágenes, se expresa con símbolos que, para decirlo con Carl Jung, funcionan como transformadores, es decir, convierten la figura captada por la conciencia en una forma compleja que el sentimiento valora por encima de cualquier discusión sobre su realidad.

Es una imagen que va más allá de lo personal; se inserta en una realidad mucha más amplia y profunda que implica a diferentes culturas y épocas. Por eso, siguiendo con el pensamiento de este autor, hablamos de mito en el sentido de esta imagen que es siempre sugestiva, que impresiona y convence. El mito es entonces la representación de algo que está vivo, de algo que nos afecta directamente porque nosotros mismos lo producimos al roce con la experiencia.

En el episodio que vamos a comentar ahora, se parte de conflictos que no sólo atañen a la vida de relación, a lo personal, sino también a los conflictos que afectan a toda una cultura y a una época. En realidad, estos conflictos nos hacen adentrarnos en el misterioso tema central que aquí avanzamos: la necesidad de la radical transformación de la actitud del protagonista en cuanto a la relación con la mujer y con su propia religión.

Como esta situación, que es de por sí compleja y ambigua, necesita de algo que sintetice los dos momentos del conflicto (por un lado el motivo y por otro su finalidad), el escritor del episodio, Jeff Melvoin, lo expresa con un mito. Pues el mito, por su condición de alusión a lo simbólico, alude a una situación conocida, personal, y también a una situación relativamente inconsciente e impersonal. La aventura, como proceso que arranca de lo conocido y tiende a un fin que está incluido en lo desconocido, se apoya en esta doble naturaleza del mito.

En este episodio, Joel es devorado por un monstruoso pez del que luego se liberará en una travesía nocturna por el fondo de un lago. Ruth Anne se sentirá encerrada en Cicely y buscará su liberación en la carretera, escapando en la Harley de Chris y encontrándose con una banda de viejos moteros (los Diablos). Y asimismo Holling por influencia de Chris, se dejará convencer para quemar sus cuadros en sacrificio por el proceso creativo en sí mismo.

Estamos hablando entonces de tres cuentos que representan, expresado así, un drama. Esta Historia de Peces es el mito de ese drama de transformación, proyectado en la serie de acontecimientos cruzados que surgen de la metáfora del agua en el relato de Joel, del fuego en el de Holling, y de la tierra en el de Ruth Anne.

Historias de encierros y liberaciones, cuentos de transformación, bellamente expuestos por la Cena de Pascua judía, llave que abre y cierra el episodio.

La Cena Pascual de Maggie

Al principio del capítulo, el deseo de Maggie de preparar para Joel la Cena de Pascua judía. La Pascua, la fiesta de peregrinación más importante entre los judíos, se celebra con motivo de la liberación del pueblo de Israel de la esclavitud egipcia. El Paso del Mar Rojo, supone "la entrada a una nueva vida de libertad" (Exodo 12 y 14)

Esta Cena Pascual del primer día de liberación se celebra en la primera luna llena de primavera, en el mes de Adar (el mes de Piscis), coincidente con el jueves santo. Se relaciona, por tanto, con la Semana Santa, en la que se celebra la liberación del pecado por la crucifixión de Cristo, y al ser resucitado, la entrada a una nueva vida en El.

En este marco bíblico donde se inscribe el inicio del episodio, se nos avisa de la naturaleza del conflicto que va a estancar de inmediato la relación entre Joel y Maggie, los protagonistas con los que arranca el relato. Pues, tal como sabemos por la conversación inicial entre ellos, Maggie tiene el deseo de compartir, con la preparación de la Cena de Pascua, su intimidad con Joel; no le mueve otro deseo que el de compartir algo tan íntimo como es su propia religión. Deseo que, sin embargo, él rechaza, arguyendo que en su familia nadie sigue esa tradición, y que no lo ve necesario:

MAGGIE: ¿No te gusta la idea?

JOEL: Por favor, no me malinterpretes. Estoy conmovido, pero no lo veo necesario. Es como si yo quisiera dar una fiesta de Semana Santa en tu honor.

MAGGIE: ¿Qué tiene eso de malo? No lo entiendo. Sólo quiero que mantengas viva tu cultura.

JOEL: Me parece un bonito gesto, pero no es preciso que te tomes tantas molestias. ¿Lo dejamos como está?

Maggie quiere que Joel mantenga viva su cultura, que se acerque de nuevo a ella, a su propia tradición religiosa, a sus raíces: en su familia, como él dice, nadie sigue la costumbre de la Cena de Pascua, algo fundamental en la tradición judía.

Por otro lado, ve con desagrado que Maggie, como mujer no judía, quiera participar de su cultura. Interpreta este interés como que ella se inmiscuye en asuntos que no le conciernen, como repetirá luego él varias veces. Aunque Maggie, al interesarse por su religión, es decir, al querer compartir su intimidad, tenga como único propósito seguir avanzando en la relación sentimental que mantiene con él, Joel se resiste, prefiere "dejar las cosas como están".

Nos encontramos aquí con un conflicto que, por un lado, tendrá un aspecto religioso y cultural concretado en el abandono de los valores tradicionales de la religión judía, de las raíces culturales del protagonista, y por otro, se referirá a su relación personal con Maggie. En el primer caso se alude a la importancia de la tradición, de gran valor para la continuidad de la cultura, pero también al hecho del estancamiento espiritual de Joel, una actitud que amenaza con la paralización de las ideas que entraña, y, por tanto, un retroceso de su cultura. Retroceso, porque detrás de ella ya no hay ningún dinamismo de las ideas religiosas, del sentimiento místico.

En ambos casos, se hace necesario un nuevo empuje, un mayor dinamismo, tanto en la actitud pasiva y conformista que mantiene Joel en su relación con Maggie, como también, en lo colectivo, pérdida de fe en la tradición, que, sin embargo, no le impide negar la participación de Maggie como mujer en la práctica religiosa. Como consecuencia de ello, pérdida de contacto consigo mismo, con las capas profundas de sí mismo; paralización de su desarrollo individual y de su fe.

Con ello vemos que la obcecación de Joel, el encerrarse en su prejuicio, exige, no sólo en el espacio de sus ideas o su tradición religiosa, sino también en su subjetividad, correlato simbólico dentro del episodio.

Peces y panes

Así lo avanza la siguiente escena en la que Chris entra en la tienda de Ruth Anne para comprar arenques y galletas de trigo integral. Alusión simbólica a los peces y los panes bíblicos, cuyo sentido nos introduce en la posterior secuencia de la pesca en el lago East Loon, al estar señalando el tema del agua, elemento que alude a lo indeterminado, como escenario propicio para llevarnos a la realidad inconsciente donde todo cambia continuamente, se transforma. Transformación sugerida también en el proceso cíclico del trigo rebrotando en primavera después de la muerte del grano.

Como habitantes del agua, los peces son formas primarias, un estrato profundo del organismo vivo, anímico. Los peces son además, junto con el pan, alimento eucarístico, y en muchos sueños aparecen con referencia a la vitalidad, al dinamismo de la vida interior. Y también, según el texto bíblico, el pez representado como animal imponente que devora al profeta Jonás y lo vomita luego, señalando, según la interpretación cristiana, al Cristo sepultado y después resucitado.

Y asimismo el pan, como sugeríamos antes, resultado del camino que recorre el grano de trigo hundido en el surco de la tierra, pasando por los cuidados, el trabajo, el arte del hombre. Manifestación de la transformación del grano de trigo que muere y renace.

Devenir

De pesca en el lago East Loon, Joel, Ed y Chris, éste dirá, citando a Henry David Thoreau: "El tiempo no es más que un río donde voy a pescar".

El tiempo, según esto, deviene como el agua. Thoreau pensó el tiempo como Heráclito pensó el ser: como el fluir de un río, donde el agua no es nunca la misma, como nosotros tampoco somos los mismos de ayer ni los de mañana. Todo es distinto, todo cambia, aunque parezca que sigue igual. El tiempo y el agua tienen aquí este sentido de devenir, devenir del ser, de la conciencia; el río como acontecer psíquico que constantemente fluye.

La cita de Thoreau (autor cuya obra gira en torno a la naturaleza y la libertad), nos informa entonces de la experiencia del tiempo en el sentido de una naturaleza acuática que continuamente deviene. El lago East Loon como devenir de la conciencia en lo desconocido: espacio inconsciente que deviene sin tiempo. En la simbólica hermética esta idea se relaciona con el factor dinámico: del agua emana, igual que del fuego, la "hélice de la vida".

El agua es, tal como nos sugiere el texto, el equivalente simbólico del devenir, de un tiempo que, al devenir, es y no es. Una realidad que no deja de transformarse, dinámica, cambiante, opuesta a esa otra realidad deseada por Joel donde las cosas es mejor "dejarlas como están". Opuesta a esa idea que también se desprende de su relación con Maggie, al impedir el avance en su relación sentimental, y asimismo, como hemos dicho antes, en la relación con su propia cultura.

East Loon Lake

En este intento de dar forma a la realidad anímica del protagonista, tenemos que insistir en la referencia del agua como lo inconsciente, y añadir, como viene a decir Jung a lo largo de toda su obra, que el agua tiene también un aspecto materno que coincide con la naturaleza de lo inconsciente, en tanto este pueda ser entendido como madre (matriz) de la conciencia.

A Joel, como hemos visto, le resulta bastante incómodo que Maggie quiera prepararle la Cena de Pascua, pero creemos que aún más importante que esto es el no saber por qué le resulta tan molesto, que no sepa el motivo de su rechazo a Maggie, esa razón que le es inconsciente. Razón que poco a poco irá tomando forma de una mala conciencia con respecto a su actitud con Maggie.

Y asimismo porque estamos diciendo que para Joel no está claro que ella quiera participar de su religión, que no conoce el por qué de su resistencia a la participación de Maggie en su intimidad, las aguas del lago deben ser, no sólo profundas, sino también turbias. Joel deberá comprender, en toda su profundidad, ser enteramente consciente de este prejuicio; enfrentarse con lo que no entiende, lo que permanece en la oscuridad. Estamos hablando entonces de que el protagonista tiene que entrar en contacto, profundizar en el agua, lo inconsciente.

Lo que mejor expresa la situación del hombre dentro del mundo indeterminado del agua, el alma de todo lo que vive, lo inconsciente, es, para Jung, la de "perdido en sí mismo". Este sí-mismo que, tal como sigue diciendo este autor, "es el mundo; o un mundo, si una conciencia pudiera verlo. Por eso hay que saber quién es uno". Y por eso Joel, para que su conflicto tenga una solución, debe volver a entrar en conexión con su naturaleza interna, con ese espacio donde pasado, presente y futuro, el tiempo tal como lo pensaba Thoreau, devienen simultáneamente.

El agua es el principio materno donde evoluciona la semilla en el nacimiento. El lago en el valle, lo inconsciente que está en cierta manera dentro de la conciencia. En este contexto, entendemos el lago como ese "otro lado" que permanece oculto bajo la superficie de lo conocido.

Joel, aun sin quererlo, se acercará a su propia naturaleza desconocida, es decir, a ese lago turbio y profundo en el que habita el pez. Aquí nos encontramos con el símbolo nuclear de este episodio, porque si entendemos que el yo es el sujeto de la conciencia, así el alma toda, incluida la que se desconoce representada por el mundo acuático, inconsciente, tendrá como sujeto el sí-mismo, según el concepto de Jung. Este sí-mismo es lo que va a ser representado por el pez.

Cuando pescando en el lago East Loon, Joel vuelva a decir: "Estoy en la gloria. Nada de peleas y tensiones. Sin mujeres. No entiendo por qué las mujeres se meten donde no las llaman. Con lo sencillo que es dejar las cosas como están", en ese mismo momento, como respuesta a sus palabras, un pez enorme morderá el pequeño anzuelo de su caña, surgiendo el enfrentamiento, la singular lucha con el animal.

Ruth Anne se marcha en la moto de Chris

El acontecimiento del pez va a provocar un gran revuelo en Cicely. Todo el mundo acudirá al lago donde Joel sigue sujeto al pez, y también a la tienda de Ruth Anne en busca de cámaras de fotos, carretes, etc. Pero lo harán de tal manera que Ruth Anne se empiece a sentir incómoda, violentada en su intimidad, pues eso le va a parecer a ella la avalancha del pueblo en su tienda: casi un allanamiento de morada. Sin respeto por su negocio, su intimidad, por todo eso que Chris dirá más adelante: "Existen garantías establecidas con respecto a la libertad personal, el derecho de cada ciudadano a proteger su intimidad, su hogar, su negocio y sus pertenencias".

Harta de la situación que se acaba de crear, cerrará la tienda y se marchará en la moto de Chris, movida por la necesidad de proteger su intimidad y recuperar su libertad. Más tarde dirá que "se sentía encerrada en Cicely", lo que decidirá de improviso su salida del pueblo, una fuga al encuentro con la libertad perdida. Una aventura que contiene entonces los dos elementos que determinarán el relato de Joel: el sentimiento de encierro y la necesidad, manifiesta o no, de liberación. La carretera será el escenario donde Ruth Anne emprenderá su aventura, la necesidad de movimiento, de ser nuevamente valorada como persona antes que como simple empleada pública.

Holling, artista

En el tercer relato, Holling pinta con su hija en brazos una marina al amanecer, lo que nos sitúa de nuevo en el tema del agua y de la renovación (el hijo, el amanecer). Lo hace sobre cuadrículas y números, pero improvisa a veces. Esta nueva actividad le hace sentirse muy ilusionado, sobre todo cuando pinta paisajes naturales: "Los paisajes del exterior me inspiran de un modo especial", le dice a Shelly, quien describe el cuadro como "una realidad virtual" y le  que le anima a seguir pintando: "Supera con creces tu cuadro de la Ultima Cena".

Sin embargo, su actividad artística se ve interrumpida cuando Maurice se ríe del cuadro que acaba de terminar y que iba a colgar satisfecho en el Brick. La falta de valoración de sus cuadros le desilusionará y le llevará a dejar de pintar: el conflicto de Holling arranca con esta crítica sin apreciación del esfuerzo, de la ilusión del autor.

La desvalorización de su actividad artística, tendrá como réplica las palabras de Chris cuando Holling vaya a la emisora a devolverle su material de pintura:

CHRIS: "Estás confundiendo el producto con el proceso. A la hora de evaluar, muchas personas se refieren al producto al margen de que les guste o desagrade. Eso no es arte, es el resultado del arte. El arte, según el grado en que podamos valorarlo, y no sé si podemos, es un proceso (...) Como dijo Picasso: "El puro acto plástico es secundario. Lo que en realidad cuenta es el drama que acompaña a ese acto. El momento exacto en que el universo se desmorona y encuentra su destrucción".

HOLLING: Bueno, me animaría que la gente apreciara mis esfuerzos.

CHRIS: Por supuesto. Y precisamente, conviene que los dediques al proceso de pintar en vez de centrarte en el resultado.

Se introduce así el tema que se va a trazar en el relato de Holling, la disyuntiva entre el resultado del arte y el proceso artístico en sí; la oposición entre el tener y el hacer.

Por otro lado, no hay que pasar por alto las palabras de Shelly referidas al arte como una realidad que es virtual; es decir, una realidad que está latente, encerrada en el objeto como fin o posibilidad. Porque esto nos lleva a considerar también el arte como esa otra realidad cuyo objeto ya está contenido en ella antes de ser expresado, y, por tanto, virtual.

El Arte entonces como resultado, representación acabada, imagen plástica que se fija en el tiempo, que se transmite en el tiempo, imagen conocida, y el arte asimismo como proceso creador y destructor indiferente al resultado; lo desconocido como proceso dramático al destruir y renovarse sin cesar. Y también el arte como realidad contenida en el objeto, virtual.

Naturaleza compleja del arte que nos lleva de nuevo al mito. Pues el mito es, lo decíamos más arriba, una forma que incluye tanto lo visible, lo conocido, como lo invisible, lo virtual, lo que aún no se conoce.

Así, el mito del pez, de ese monstruoso pez surgido de las aguas turbias del lago para morder el anzuelo de Joel, se nos aparece con este doble sentido tal como es anunciado por Chris.

Guni

Chris, desde la emisora:

"Sí, amantes del folklore, Cicely tiene su versión del monstruo del Lago Ness. Esta tarde, sobre la 1,30, el doctor Joel Fleischmann lo enganchó, y la lucha sigue al rojo vivo en el lago East Loon. Para los que ignoren la leyenda, Guni, a quien se ha referido durante siglos como un imponente monstruo marino, ha figurado en totems y toda clase de artes representativas. Sus primeras apariciones reales fueron en 1931 y actualmente emerge con regularidad cada 15 años. Los científicos especulan que se trata de una especie desconocida de esturión que fue atrapado hace siglos en un glaciar. Toda tentativa de fotografiar este mítico ejemplar acuático ha sido en vano debido a la profundidad de las turbias aguas del lago. Aunque un equipo de biólogos marinos de la Universidad de Washington, afirman haber detectado extrañas ondas de alta frecuencia en 1973".

Guni en el arte, la representación, y en la realidad. Sabemos que en las catacumbas romanas el pez se representaba como símbolo de la eucaristía, así como en las representaciones de la Ultima Cena aparecía junto con el pan y el vino. También que desde la Antigüedad, se concibió y representó el pez como leviatán, como monstruo marino, y que, como nos dice Jung, "se relaciona con la antigua costumbre judía de la comida pascual".

En este episodio, el pez sigue en el fondo del lago, en la oscuridad; dicho en su contexto simbólico: en el regazo femenino, lo inconsciente, donde actúa el sí-mismo: el pez. En este sentido, la madre naturaleza en el fondo del alma de Joel, de su alma femenina que, como se verá luego, debe fecundarse por él mismo. Por eso seguir el texto de Joel es acompañarle en la singular aventura de una pesca (espiritual) en la que el pescador es también el cebo.

Cuando llega la noche, el pez tira del protagonista, obligándole a meterse en una barca para seguirle el rastro hacia el interior del lago. Antes de ser arrastrado, llamará asustado a su compañero Walt pidiendo ayuda, pero éste se ha quedado dormido.

Last Call Bar

Al mismo tiempo que Joel es arrastrado al interior del lago mientras llama desesperadamente a Walt por última vez, Ruth Anne se detiene en un bar de carretera, cuyo nombre alude a esta situación: "Last Call Bar".

Allí pide algo de comer y encuentra una banda de viejos moteros, que, como en su caso, han dejado temporalmente sus ocupaciones y se han lanzado a la carretera. Dicen llamarse los Diablos, "el terror de la Tundra", y que, por sus primeras palabras de conversación con Ruth Anne, parecen situarse al margen de la ley (según dicen, recorren libremente la Tundra, sin que la policía se atreva a detenerlos).

El carácter amenazador que al principio demuestran, enseguida vemos que se trata de algo sólo aparente: la escena nos presenta a Turk (el jefe de la banda) como un tipo duro al estilo de Brando en Salvaje, que, sin embargo, cuando se encara con Ruth Anne para preguntarle si es suya la Harley que está fuera, dice que la ha retirado porque "obstaculizaba la rampa para minusválidos". El elemento dramático de la presencia de los Diablos en la aventura de Ruth Anne, quedará sometida así, desde el principio, a la comedia (parodia de la película protagonizada por Brando), y a la función del texto como cuento que, por encima de eso, nos sitúa en el registro de lo que va a presidir el relato: el espíritu de rebeldía.

Cuando los Diablos le preguntan adónde se dirige, Ruth Anne les contesta que va "sin rumbo". Luego se inicia una relación con ella, y estos le invitan a ir en su compañía: "Vamos a volar a toda pastilla, sin parar". Ruth Anne decide acompañarles.

Encontramos un paralelismo en este punto con el relato de Joel, porque así como Joel está próximo a sumergirse en lo inconsciente (el agua) al encuentro consigo mismo (el pez), también Ruth Anne se adentrará en el centro de su aventura por la Tundra, al encuentro con el motivo que la ha llevado hasta ese punto último, fronterizo, de la carretera: los Diablos, moteros aventureros que aún mantienen vivo el espíritu de la contracultura norteamericana nacida de la rebeldía.

El pez, el lago, la barca, la luna

Ruth Anne no sigue ningún rumbo, como Joel en el lago, que no sabe adónde le arrastra el pez ni cuándo ni cómo terminará su extraña pesca. Misteriosa escena nocturna que precede la secuencia central del episodio con el devoramiento del pez: sobre las turbias aguas del lago, ahora un rayo de luna alumbra la solitaria figura de Joel en la barca, como si tendiera un camino.

Es la primera luna llena de la primavera, y su presencia vuelve a hablarnos de lo que aparece y desaparece en una nueva forma (las fases lunares). En diferentes culturas, la luna, receptora pasiva de la luz del sol, se le confiere el significado del lado nocturno del mundo, el "más allá", el "otro lado" de la conciencia, la muerte en el sentido de lo que ya no es o todavía no es. En Israel, por la semejanza del ciclo de la menstruación con el cambio de fases lunares, conciben la luna como concepto de fertilidad, pero también, por su forma cambiante, con el renacer, la regeneración.

Astrológicamente, la luna tiene la propiedad de regir, en el hombre, la personalidad profunda femenina, el Anima. Encontramos la misma idea en los incas, quienes junto al Inti, el Sol, situaban a la Mama Quilla, la Madre Luna, que asumía la protección de todo lo referente al universo femenino. En este sentido, Esther Harding en "Los Misterios de la Mujer" inscribe el símbolo lunar dentro del proceso de la educación emocional del hombre.

En este breve recorrido por los elementos que configuran esta escena, encontramos también una relación directa entre la luna y la barca donde Joel naufraga ahora solitario e indefenso por el lago. Pues la barca es a menudo interpretada como cuerpo materno. Así otra vez Jung: "El arca (cesto, cajón, tonel, barca, etc.) es un símbolo del cuerpo materno, al igual que el mar en el que el sol se hunde para renacer". En los rituales funerarios antiguos, se usaban tumbas (dólmenes) con diferentes formas (carros, urnas, ánforas, barcas), que representaban metafóricamente el útero de la diosa tierra; es decir, el principio femenino.

Pensamos entonces que la feminidad simbólica que constantemente (junto con las figuras del agua y del pez), se deduce de este campo de conceptos, nos sitúa en la idea de la madre como idea transformación, de muerte en el sentido de que algo debe ser destruido para que tenga la posibilidad de renovarse. Por todo ello diré que el inconsciente de Joel está en este episodio expresado por la cuaternidad femenina: pez, lago, barca, luna. Es decir, la escena nos sugiere la idea del lago como una totalidad, un círculo en el que Joel está inserto en su centro como en un mandala.

Pero decir que la simbolización en forma de pez caracteriza al sí mismo de Joel en este estado de contenido inconsciente, nos hace ver que todavía falta por aclarar el por qué de la soledad del protagonista y su absoluta ignorancia con respecto a la razón de su extraña situación en el lago. Sigue allí solo, en medio de ninguna parte, consciente del deber de pescar la enorme pieza que habita en el fondo del lago, como si fuera algo que, sin saber por qué, tiene que hacer, o algo que tiene que saber.

Pero ninguna esperanza habría para Joel de pescar a ese fabuloso animal, de captar eso que se resiste a ser comprendido, sin contar con la ayuda de alguien que pueda sacar a la luz el conflicto que arrastra desde el principio de su conversación con Maggie, y del que aún no es enteramente consciente.

Rabbi Shulman

Empezando a hartarse de su absurda situación en el lago, sin ganas ya de continuar la pesca, Joel le dirá al pez: "Te propongo un pacto, amigo. Si me llevas a casa, prometo cortar el sedal en cuanto lleguemos".

Como nueva respuesta simbólica, de lo profundo del lago emerge Rabbi Schulman. Enseguida veremos, por la conversación que mantiene con Joel, que la presencia del rabino (maestro, guía espiritual, intérprete de las Sagradas Escrituras) compensará la soledad del protagonista con el sentido de aclarar lo que Joel aún sigue sin entender, ese conflicto que por otra parte todavía no ha comunicado a nadie. Era necesario que el rabino apareciera, pues gracias a su intervención se irá clarificando, mientras conversan, la situación de ambos.

Entre las dos historias, la de Joel y la que el rabino empieza a contar, hay un paralelismo claro en cuanto al conflicto que éste expone en su doble vertiente personal y religiosa. Por eso creemos que éste se presenta como exteriorización del problema de Joel, tal como puede verse en su primera conversación:

JOEL: "¿A qué ha venido, rabino?"

RABBI: ¿Recuerdas al Cantor Landsman? ... Tuvo un infarto y decidió retirarse e irse a vivir a Phoenix... Me presionaba el comité de selección para que encontrara una Cantora. No es que tuviera inconveniente, aunque tardé en hacerme a la idea. Era toda una novedad. Al final contratamos a la candidata: Emily Greenblatt. Aún no hemos podido congeniar. Emily me acusa de poner trabas respecto a su contratación y está resentida. De repente, el comité litúrgico, a instancias de Emily, reclama cultos sin discriminaciones. ¿No lo sabías? Está levantando polémica. Ya no es correcto referirse al Señor con el género masculino ..."

Así como para Joel Maggie va a ser el motivo de su periplo, Emily lo será para el rabino. Se trata aquí del conflicto que supone el que una mujer intervenga en la práctica religiosa judía; la intervención de la mujer en la tradición hebrea, su participación, su evolución, su enriquecimiento. Lo femenino entonces como tema personal en ambos personajes, y como tema colectivo en relación con la cultura a la que estos pertenecen. Este paralelismo se centra también en la respuesta que los dos dan con respecto a su cultura:

RABBI: "Todo se revoluciona, y me pregunto si puedo aceptarlo. Reflexiono y llego a la decisión de que sí, pero no estoy seguro. Por lo visto era demasiado tarde porque hace dos semanas, el comité me citó y me comunicó que iba a ser un Rabino Emérito.

JOEL: O sea, que pretenden jubilarle.

RABBI: Según ellos, buscan a alguien más dinámico para dirigir la comunidad. Dinamismo Joel. Cuando estudiaba en la escuela rabínica, no se exigía eso.

Se exige, por tanto, dinamismo. Idea que antes avanzábamos como el motivo que le ha llevado a Joel a esa situación en el lago con el pez: su inercia a la comodidad, al estancamiento de su fe y de la relación con Maggie, su deseo de "dejar las cosas como están".

Luego, JOEL: "Aún no me ha dicho a qué ha venido"

RABBI: "A buscar orientación. En el nombre de El, o de Ella (...)

JOEL: ¿En el lago East Loon? !Rabino! !Está en Alaska!

RABBI: "Adonde te lleva la búsqueda".

Pues eso va a ser el periplo de Joel en compañía del "padre espiritual", un buscar la solución a su problema. Y es que este problema sigue sin solución, sigue inconsciente, sin aclararse:

JOEL: "¿Qué había en el fondo del lago?"

RABBI: "Oscuridad. Es oscuro y profundo".

El pez monstruo: dios o diosa

Como expresión de esta desorientación en la que los protagonistas se encuentran, alejamiento de una base sólida en la que apoyarse, preguntará Joel:

JOEL: "¿Cuándo vio tierra por última vez, rabino?"

RABBI: "Ya hace tiempo".

Es entonces cuando Joel hace intención de romper el sedal para volver a tierra, pero el rabino le detiene:

RABBI: "No te precipites. Me parece una idea poco prudente. No debes romper el vínculo con lo que hay ahí abajo. Seguro que se trata de algo imponente".

Joel no entiende en qué sentido puede ser "imponente" el pez que tiene agarrado al sedal, y el rabino le dice con sigilo:

RABBI: "El o Ella, cuyo nombre no debe ser pronunciado".

Luego Joel, hablando todavía en voz baja, dirá: "¿Se refiere a Dios? ¿Cree que se trata de algún poder divino?", recibiendo como respuesta el elocuente silencio del rabino.

Palabras dichas en voz baja. Pues se está hablando de algo que impone respeto; y como todo lo que se respeta, sentido como algo muy valioso e importante, como algo sagrado. Y lo que están diciendo es que el pez que Joel tiene enganchado en el anzuelo es el mismo Dios (un dios hermafrodita, sin discriminación de sexo). Y se habla de Dios así, en un susurro lleno de temor y de respeto, porque en definitiva están señalando la proximidad de Dios mismo, lo más elevado, pescado como un simple pez, abajo en lo profundo del lago: el monstruo del lago, entonces, como doble del dios situado arriba.

En este contexto, el rabino dirá luego que "el pez es una imagen trascendente en los cánones judeocristianos. Jonás, el milagro de los panes y los peces. Incluso antes de otros símbolos cristianos, incluso antes de la cruz, fue el pez".

Después de un silencio, Joel le informará al rabino de su relación con Maggie, y de la cena que ella quería hacer en su honor. Es entonces, al decir Joel que le resulta bastante incómodo que ella lo quiera hacer, que, aunque no sepa por qué, le resulta incómodo, cuando dejan de avanzar. Un momento después, el pez atacará la barca y Joel y el rabino caerán al agua donde serán devorados.

Arte, drama, creación, destrucción

Coincidiendo con el momento en que Joel y el rabino son engullidos en el vientre del pez, Holling y Chris descienden al horno del Brick para quemar los cuadros de Holling.

CHRIS: "Debemos liberar al arte de los artistas. Ahora ya no te pertenecen. Dejaron de ser tuyas en cuanto las terminaste. Los americanos nativos fabrican pequeñas figuras de barro. Dedican días enteros a cubrir las figuritas con arena coloreada, y al finalizar esa labor, las destruyen, y los trozos se los lleva el viento. ¿Sabes por qué? Porque saben lo que es importante". Luego, cuando Holling parece dudar, Chris le dice: "Se acaba tu odisea, amigo".

Cuando Holling lanza con desgana uno de sus cuadros a las llamas, vuelve a decir Chris: "Cómo te sientes? Nota cómo la catarsis deja de apoderarse de ti. !Eres hombre libre! !Has experimentado tu primer despertar!"

Su despertar, o su resurgimiento como artista, pues de lo que Chris intenta convencer a Holling, es de que se dé a sí mismo junto con el cuadro que echa al fuego. Que con ese dar, entregue su propia voluntad, y en este sentido renazca. Como sólo se puede dar lo que uno ya tiene, Chris quiere que Holling sacrifique la parte de sí mismo que se ha identificado con el cuadro. El proceso artístico por encima del acto plástico.

Secuencias enlazadas la del devoramiento de Joel por el monstruo mítico y la destrucción por el fuego del arte de Holling (agua y fuego como elementos destructores y renovadores). Lo que nos hace pensar, con Karl Joël ("Seele und Welt"), que "toda vida es destrucción del equilibrio y afán de volver al equilibrio. La religión y el arte nos ofrecen la posibilidad de ese retorno".

Las palabras de Chris dichas en la emisora cuando es visitado por primera vez por Holling, nos dan el sentido de la quema de los cuadros, pues, lo recordamos otra vez, "el puro acto plástico es secundario. Lo que en realidad cuenta es el drama que acompaña a ese acto. El momento exacto en que el universo se desmorona y encuentra su destrucción".

El arte entonces, tal como se está planteando en este episodio, es un proceso que devela la realidad de una constante construcción y destrucción, el principio destructor-constructor que defendía Heráclito (y que luego retomará Nietzsche), expresión del poder cósmico que juega formando y aniquilando (muriendo y renaciendo): "Construcción y destrucción -dirá el filósofo griego-, destrucción y construcción, esa es la norma que engloba todas las esferas de la vida natural, tanto las más pequeñas como las más grandes. Pues también el propio cosmos, así como ha salido del fuego primordial, así debe regresar a él".

En este sentido, Chris entiende el arte como una actividad metafísica, porque descubre su sentido tanto en el construir como en el destruir, tanto en el bien como en el mal; el artista crea mundos y se olvida de ellos entregando con esta acción el sufrimiento y el propio condicionamiento. Un artista que siente de esta manera el proceso creativo, ve el arte necesariamente como un proceso de destrucción y creación, de encierro y liberación constantes, el amor por el proceso artístico en sí mismo, un querer vivir libre, sin buscar justificación, ni rechazo, ni utilidad alguna.

En este contexto, el arte se enlaza con el juego y la manera de jugar que tiene el niño. Tema, el del arte, como juego del niño, que se enlazará con el regreso a la infancia de Joel, al descubrir éste en el vientre del pez objetos olvidados de su niñez, como veremos enseguida. Pues el arte así entendido no obedece a motivaciones ajenas a él mismo, ni tampoco a motivo alguno de utilidad. No hay utilidad, sino la aceptación total, integral del mundo, la afirmación y participación en su juego: el "santo decir sí" al que Nietzsche se refería en Zaratustra.

Así, la expresión estética es al mismo tiempo la expresión del juego de un mundo que continuamente está en proceso de transformación. La acción lúdica concibe la existencia como una expresión artística, como obra de arte que no deja de crearse y destruirse a sí misma constantemente.

En las tripas del pez

En el devoramiento mítico de Joel por el pez encontramos el tema, explicado por el psicoanálisis, del regreso psicológico del protagonista al seno materno, es decir, a su infancia. Pues al mismo tiempo que sabemos que el pez, no sólo metaforiza el sí mismo del protagonista en lo profundo de su inconsciente, sino que también hace alusión a la feminidad y a la madre, así Joel, situado en compañía de su rabino en las tripas del pez, revela el hecho singular de su vuelta al vientre materno, y como consecuencia, la vuelta de éste a su niñez. Devoramiento que significa el regreso al seno materno para volver a nacer transformado. Muerte, en el sentido de una asimilación de lo inconsciente como pasado y futuro, desapareciendo y volviendo a surgir (destruyendo y creando) en un constante juego sin final.

Con ello, el episodio no sólo está señalando el trayecto interior de Joel en compañía de su rabino, sino al mismo tiempo la de su propia cultura, como al principio decía al hablar de la Cena de Pascua: los judíos son redimidos, liberados de su esclavitud en Egipto, lo mismo que Jonás luchará desde el vientre de la ballena que lo ha devorado, y Joel junto con su rabino vivirá la experiencia de redimirse en la travesía nocturna por las entrañas del pez.

Así, Joel y el rabino encuentran en el interior del pez, oscuridad, mal olor, calor. No tardan en hacer luz en esa oscuridad al encontrar una lámpara que enseguida alumbrará algunos objetos que estaban ocultos en el vientre del animal, todas ellos pertenecientes al pasado, a la infancia: Joel encuentra un bate de béisbol y el primer ejemplar de la revista Spiderman (al encontrarla dice: "Sabía que no la había tirado", como si se estuviera refiriendo a su propia casa). El rabino ve una llave de patines ("No había visto una como esta en cincuenta años") y la mishná (libro de enseñanza) de su padre. Por tanto, todas ellas cosas de la niñez, juegos de su pasado personal, y también de su pasado familiar, como correlato del lugar donde se encuentran: su inconsciente personal y colectivo.

El proceso de interiorización reemplaza a la madre por el pez, por el agua, por la barca, por la luna. Se reanima la vida infantil, vinculada a la historia familiar (colectiva). Hay entonces una posibilidad de volver a nacer, es decir, de volver a ver los problemas bajo una nueva luz.

Cuando poco después se dan cuenta de que están cautivos en las entrañas del pez, y de que, por tanto, corren el peligro de ser triturados, deciden buscar una salida, una vía de escape. El rabino recuerda la historia de Pinocho (historia de transformación de un muñeco en niño) y habla de hacer fuego para que el pez los expulse, pero Joel propone salir por donde el pez evacúa, es decir, por vía colo-rectal.

La historia de Jonás

Luego dirá Rabbi: "Creo que se repite la historia de Jonás. Es la clave de este periplo. Párate a pensarlo. ¿Por qué Jonás fue engullido por la ballena en primer lugar? Yahvé le mandó ir a Nínive a reprocharle su iniquidad. Sin embargo, Jonás cambió de rumbo y se fue a Tarsis. Yahvé se enfureció y castigó a Jonás. ¿Qué lección se saca de todo esto? La responsabilidad. Jonás debió enfrentarse a su responsabilidad."

La responsabilidad como un acto en el que nos damos a otra persona, voluntariamente, sin condicionamientos ajenos a nuestro propio querer. No una obligación o un deber impuesto desde fuera (como decíamos antes del arte y del juego), sino mi respuesta a las necesidades afectivas de otra persona. Hablar de la parte femenina inconsciente de Joel, es estar señalando esto mismo, su responsabilidad de la relación sentimental que le une a Maggie y que, como tal relación, exige dedicación, atención, confianza, entrega de su interés personal. Así Joel, como responsable de su relación afectiva con Maggie, deberá saber sin decide afrontar o no su responsabilidad.

Poco después, llegan a la entrada del Metro, y se sientan en uno de los vagones del tren, pero este se encuentra detenido.

Conversación de Ruth Anne con los Diablos

Un rayo de luna se extiende sobre el camino por donde Ruth Anne viaja con los Diablos, en busca de los Rattlers, otra banda de viejos moteros. Van al punto de encuentro en la carretera, pero estos no aparecen por el ingreso en el hospital del jefe de la banda, Sonny, al que le tienen que extirpar parte del colo-rectal. Después de dudarlo un momento, sintiéndose un tanto inseguros por este contratiempo, deciden al final seguir solos tal como lo habían decidido. Más tarde, interrumpirán su aventura para detenerse en un establecimiento.

Ruth Anne había confesado antes haberse sentido "encerrada en Cicely": "En el camino hacia aquí, me di cuenta de que he pasado media vida encerrada en Cicely", añadiendo luego: "Cuando me mudé de Portland a Cicely, buscaba grandes aventuras, pero ahora ya no".

Sin embargo, hablará de Hunter Thompson y la rebelión de los motoristas. Esta referencia a Thompson, figura importante de la contracultura norteamericana, nos recuerda su viaje alucinado a Las Vegas a finales de los años 60, emprendido para cubrir la noticia de una carrera de motos, y transformado en su libro "Miedo y asco en Las Vegas". En este contexto, dirá Ruth Anne que la rebelión de los motoristas "fue iniciada por soldados insatisfechos que se negaron a participar en la falsa prosperidad de los años 40. Una reacción, una revuelta". A lo que ellos responden: "¿Pero qué sentido tiene ahora? ¿De qué sirve la honradez en una sociedad donde los abogados llevan pendientes y las modelos tatuajes?"

Luego, aunque confiesan sentirse satisfechos con sus vidas actuales, decidirán continuar su viaje un año más. Es decir, intentarán, a pesar de todo, mantener vivo el espíritu de esta insatisfacción, de esta rebeldía. Deseo que nos devuelve al relato de Joel, en cuanto a la necesidad de que éste mantenga también viva su cultura. Y es que el deseo de los Diablos, reafirmándose con la presencia de Ruth Anne en la aventura, es también el de hacer de su viaje por las carreteras de la Tundra un símbolo vivo contra el conformismo de la sociedad a favor del espíritu de rebeldía y libertad. Es decir, contra la idea de "dejar las cosas como están", la intención inicial de Joel en el arranque del episodio.

Salida por las tripas del pez: el Metro

Se sigue escuchando de fondo los ruidos del cuerpo del pez, su respiración, sus latidos, los ecos del goteo del agua. Joel y el rabino charlan sentados en el vagón detenido.

Se encuentran en el Metro, espacio subterráneo donde esperan la liberación. Porque el trayecto debe finalizar con esta evasión subterránea (la tierra como elemento que produce la turbiedad del agua del lago). El agua, la tierra, elementos psíquicos arcaicos, cuya conjunción sintetiza la vida, pues "la vida -en palabras de Jung- fluye de fuentes que son a la vez claras y turbias... Toda renovación de la vida pasa a través de lo turbio y avanza hacia la claridad... El proceso de desarrollo tiene necesidad tanto de la clarificación como del enturbiamiento".

En esa situación, el rabino recordará el texto bíblico en el que se dice que "Jonás estuvo en el vientre de la ballena tres días". En palabras de Cristo (Mateo, 12, 40): "Como estuvo Jonás en el vientre de la ballena tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre tres días y tres noches en el seno de la tierra".

Nueva alusión al mito que aquí estamos considerando, el del morir y renacer. Para decirlo nuevamente con Jung: "El muerto es encerrado en la madre a fin de renacer", a fin de transformarse. "La muerte es considerada como un retorno al seno materno (para renacer)... El tema del envolvimiento y del enlazamiento se encuentra a menudo en el mito del renacer... La desaparición y escondite (...) simbolizan la muerte y el renacimiento".

Así, los protagonistas continúan detenidos, pues aún no han decidido qué hacer. Detenidos en el Metro, el colon del pez, de cuya respuesta depende su liberación, su evacuación de las tripas del animal. El colo-rectal, asimismo mencionado antes en el relato de Ruth Anne. Tal enlace lo interpretamos como alusión al estancamiento de los protagonistas antes de la respuesta a sus conflictos, como así ocurre en el relato de Ruth Anne: la ausencia forzosa de los Rattlers lleva a los protagonistas a aclarar su situación, a decidir qué hacer a partir de ese momento en el que se replantean la razón de su rebeldía.

Esta respuesta es, pues, necesaria y exige el dinamismo de la decisión a tomar. Esta decisión, en el caso de Joel y el rabino, tendrá como sentido el afrontar sus compromisos con la religión y con la mujer desde la nueva perspectiva aprendida de su travesía por el fondo del lago:


JOEL: Mañana me toca una clase de nutrición en Sitka.

RABBI: Y yo debo reunirme con el Consejo.

JOEL: ¿Qué piensa decirles?

RABBI: He decidido pelear Joel. Lo fácil sería aceptar sus condiciones. (...) pero no puedo abandonar a mis fieles. Son  como hijos míos. Les queda mucho por aprender, y les guste o no tendrán que aguantarme. Reconozco que he sido algo injusto con Emily, y que puedo ser más comprensivo con ella. Estoy a tiempo de rectificar.

Injusto y poco comprensivo con Emily, igual que Joel lo había sido con Maggie.


El tren hace un intento de ponerse en marcha, pero aún no lo hace: falta lo principal, la decisión de Joel con respecto a Maggie y la Cena de Pascua. Cuando le pide consejo al rabino, este le dice:

RABBI: Puede que ella sea tu Nínive, de lo que intentas escapar ... Si rehusas celebrar su pascua, quizá le niegues su intimidad.

Pues esta es la responsabilidad de Joel, la de llevar adelante su relación con Maggie, como vimos antes.

JOEL: Y si, a consecuencia, surge una relación intensa. Supondría un tremendo conflicto.

RABBI: Potencialmente sí. ¿No es lo que te esfuerzas por evitar?

JOEL: Pongamos que al final decidimos casarnos. Ella no quiere convertirse, aunque nuestros hijos lo hagan en el futuro. ¿Qué me aconseja?

RABBI: Por una parte, debes escuchar lo que te dice el corazón para ser feliz. Y por otra te conviene una buena mujer judía. Vivimos en una época llena de contradicciones. Estamos a punto de encontrarnos con el todopoderoso y nos sentimos confusos.

Luego añade: ¿Has escuchado voces? Yahvé le habló claramente a Moisés, que captó el problema de inmediato. ¿Qué problema tenía Moisés? ¿No ha probado la esclavitud? Pues vuelve a Egipto, así de simple.

Y termina diciendo: Sé fuerte, ten coraje.

Se necesita coraje, afrontar la responsabilidad consigo mismo y en su relación con Maggie, tal como ha sido expresado en la travesía por las entrañas del pez.

Joel, liberado así de su prejuicio, recuperado el equilibrio consigo mismo gracias al dinamismo de su alma entera, decidido ahora a afrontar su responsabilidad en la relación con Maggie y con su propia cultura, hará que el tren se ponga en marcha.

Regreso de Ruth Anne. Reencuentro de Holling con el arte

Después de este encuentro con los Diablos, en el momento en que, en el relato de Joel, el tren en que está con el rabino inicie el camino de la liberación, Ruth Anne decide volver a Cicely y abrir la tienda.

Y asimismo, Holling, después de la quema de sus cuadros, recuperará el entusiasmo por la pintura, aunque no le haya convencido demasiado la idea estética de Chris. Dirá: "¿Sabes Shelly? Chris dice que todo está en hacerlo. Pero, para ser sincero, creo que lo importante es tenerlo". Independientemente de estar de acuerdo o no con la concepción del arte expuesto por Chris, Holling se sentirá de nuevo libre, ilusionado por el acto creativo.

Final: celebración de la Cena de Pascua

Así, la travesía de Joel en las entrañas del pez en compañía del rabino; el viaje de Ruth Anne con Los Diablos; y la odisea artística de Holling con Chris por el fuego, acaban uniéndose en la Cena de Pascua. Fiesta celebrada, como ya hemos dicho, con motivo de la liberación del pueblo de Israel de la esclavitud egipcia.

Después de la experiencia individual de encierro y liberación de los personajes, se celebra la Cena en un ambiente íntimo, recogido, convencidos de que tiene un sentido. Porque la experiencia vivida ha contenido una verdad que ha hecho del conflicto inicial un suceso impresionante y emocionante; verdad que produce de forma natural su propia fe.

Ese pez, dios o diosa, deberá ser, por un acto de integración eucarístico, comido en la Pascua y en la Santa Cena, o sea, incorporado en el espíritu humano. Su doble forma de encierro y liberación, implícitos en el movimiento de la renovación, de la transformación, tendrá su correspondencia simbólica en la fiesta judía con el karpas (la verdura remojada en agua con sal) y el matzot (el pan sin levadura).

La Cena de Pascua se hace en primavera, cuando la tierra es más fértil. Por eso en la fiesta judía el karpas representa la vida, la fertilidad, la renovación, la esperanza renovada en el futuro. Antes de comerlo, se sumerge en agua salada, que representa las lágrimas que derramaron los judíos esclavos en Egipto.

A ambos lados de Joel, que preside la mesa, estarán sentadas las dos mujeres con más presencia en su vida en Cicely: Marilyn y Maggie. Será en primer lugar Marilyn, sosteniendo un manojo de perejil para remojarlo en un cuenco de agua con sal, quien leerá en el Libro del Exodo:

El karpas representa nuestra gratitud por la fertilidad de la tierra. Se moja con agua salada para que recordemos las lágrimas que derramaron nuestros antepasados cuando fuimos esclavos de los egipcios.

Luego, el matzot, el pan sin levadura (pues la levadura, en la religión judía, hace referencia al pecado: recuerda que el Mesías fue tentado, pero que nunca pecó), es llamado pan de aflicción porque el pueblo judío fue sacado de Egipto sin dar tiempo a que el pan se leudara, siendo, por tanto, el pan de la pobreza que los judíos tuvieron que comer en Egipto.

Pero el matzot, el pan, adquiere el significado que señalábamos al principio cuando hablábamos del milagro bíblico de los panes y los peces: la muerte y resurrección del grano de trigo. Y asimismo el trigo como el hijo y el fecundador de las entrañas de la tierra: Joel, en este sentido, regresa por el seno de la tierra como la semilla es enterrada para germinar.

Maggie leerá finalmente, sosteniendo el matzot:

He aquí el pan de la aflicción que nuestros abuelos esclavizados comieron en la tierra de Egipto. Recordemos a los pueblos pobres y hambrientos. No olvidemos a los pueblos que siguen apresados y sin libertad. Compartamos nuestra mesa y celebremos la Pascua. Que el Señor nos libre de la opresión y la tristeza. Que el año que viene sea libre todo el pueblo de Israel. Que todo el mundo disfrute de libertad, justicia y paz.

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