Cicely 3.23.

 

El París del Norte: Mito de Génesis Mesiánica.

Después de convertirse en una serie de éxito, los creadores de Northern Exposure aparentemente quisieron explicar su pasado. Y así lo hicieron en el episodio llamado “Cicely”, el último de la tercera temporada, explicando la fundación del pueblo y de la comunidad de Cicely, Alaska.

Como afirma John Thornton Caldwell[1], son incontables las veces que la televisión ha explotado la historia para dar un aura épica que haga más atractivos sus productos a ojos de los espectadores. En el caso de Northern Exposure, Joshua Brand y John Falsey optaron por crear un episodio de gran exhibicionismo histórico y riqueza intertextual que narra los orígenes de la sociedad de Cicely como un mito mesiánico con apariencia de western.

·          Llegada del intruso benefactor.

El relato de la creación de este pueblo de Alaska empieza cuando el médico local, Joel Fleischman, está en su cabaña curando el tobillo de Ned Svenborg (Roberts Blossom), un anciano que afirma tener 108 años y que Joel había atropellado en la carretera. Ned Svenborg explica, ante el acostumbrado escepticismo de Joel, que ha vuelto a Cicely para llenar un agujero que había tenido durante toda su vida, a lo que Joel contesta sarcásticamente “¿Qué Cicely va a llenar un agujero en su vida? No se ofenda pero Cicely es un agujero en la mía que está devorando cuatro irremplazables años de mi juventud”. De este modo se establece desde el inicio del episodio, como bien señalan Mary Beth Pringle y Cynthia L.Shearer[2], la dicotomía entre el pasado y el presente que se va a ir explotando a lo largo de él.

En vista de que el joven médico no le cree y de que él no puede andar y proseguir su camino, Ned Svenborg se ofrece a relatarle su historia y la historia del París del Norte a Joel para intentar que entienda su vuelta a Cicely. Y, así, como un cuento contado en el calor del hogar, Ned Svenborg remonta a Joel y al espectador a la Cicely de principios de siglo.

“Cicely no fue siempre una meca cultural. Oh, no. De hecho no fue siempre Cicely. Era un lugar tan inmundo e incivilizado que ni siquiera merecía un nombre. En aquel entonces la ciudad y yo íbamos en la misma dirección; a ninguna parte. (...)

Los habitantes decían que mis padres eran daneses. Fui huérfano desde niño y me criaron los lobos. Comprensiblemente yo carecía de formas sociales. Siendo un niño-lobo inadaptado fui rechazado tanto por los indios como por los blancos.

La verdad es que nadie tenía motivos para ir con la cabeza alta. No teníamos escuela, ni iglesia. No existía la ley. Un tipo llamado Mace Mobrey dirigía el cotarro y él era igual de malo que los demás. Mace y su hombre Kit tenían atemorizada nuestra ciudad, nadie tenía el valor, la fortaleza moral para enfrentarse a ellos. Yo no era diferente. Mi baja autoestima, igual que la de los demás, me hacía quedarme en un estado de resignación pasiva”.

El ambiente que describe Ned no puede ser más desolador. Se nos habla de una sociedad sin ley y de un estado primitivo del hombre. Se nos establece en una tierra sin ninguna esperanza y en una sociedad en crisis bajo el dominio de un tirano, Mace Mobrey (interpretado -no casualmente- por Barry Corbin, el homófobo y sibarita Maurice de la Cicely actual). Es, sin lugar a dudas, la comunidad oprimida característica de todo relato mesiánico, la comunidad por cuya liberación se sacrificará el instruso benefactor[3]

El narrador de la historia, Ned Svenborg (ahora de joven, Ed Chigliak), que al igual que Rómulo y Remo ha sido amamantado por una loba y, por lo tanto, condenado a mantenerse en estado primitivo y salvaje, ve en las figuras recién llegadas de Roslyn (Jo Anderson) y Cicely (Yvonne Suhor) a las forasteras liberadoras.

Estas dos mujeres llegan a la frontera de Alaska con la ilusión de ver realizado un sueño; crear una sociedad utópica, un París del Norte. Su llegada fascina, desde el primer momento, al niño-lobo que entiende a primera vista la fuerza de ambas mujeres; la determinación y fortaleza de Roslyn -“(...)De ese extraordinario vehículo salió una extraordinaria mujer, Roslyn. Y supe, desde el momento en el que se quitó las gafas y ví esa mirada de determinación en sus ojos, que allí había una mujer que era el doble de hombre que yo”- y la belleza y delicadeza de Cicely –“Fue entonces cuando por vez primera puse mis ojos sobre la acompañante de Roslyn, Cicely. Y fue como el Nacimiento de la Venus de Botticelli. Nunca antes había visto ni ví después nadie ni nada tan bello”.

Roslyn y Cicely son el Yang y el Yin respectivamente de la cultura oriental. Como se explica en el libro de Joseph Campbell[4], el Yang es el principio masculino y activo y el Yin es el principio femenino y espiritual y juntos forman la ley del ser, Tao. Tao es también la verdad, el absoluto manifiesto.

A pesar de reconocerse en Roslyn el rol masculino (por su fuerza y rudeza físicas, golpea como un hombre) en la pareja lesbiana que forma con Cicely, juntas, como Tao, representan el mundo femenino liberador que llega al hasta ahora mundo masculino desesperanzado e incivilizado de Alaska.

La aparición de Cicely pero, sobretodo, su efecto sobre Ned y, más tarde, sobre el resto de la comunidad, hace pensar en el fragmento del Apocalipsis de San Juan (11,13) que reza: “Una gran señal apareció en el cielo:/Una mujer vestida de sol./La luna bajo sus pies./La corona de doce estrellas sobre su cabeza[5]”. Ned compara a Cicely con la Venus de Botticelli, es decir, con la diosa romana de la belleza y el amor, la afrodita griega.

Antes hemos dicho que Joshua Brand y John Falsey crearon, con este episodio dirigido por Rob Thompson y escrito por Diane Frolov y Andrew Schneider, un relato de gran riqueza intertextual. Hasta este momento ya son dos las referencias a la cultura romana que encontramos en “Cicely”. La crianza de Ned como Rómulo y Remo que, según cuenta la leyenda, posteriormente crearon una pequeña ciudad llamada Roma que creció hasta convertirse en el mayor Imperio que ha dominado sobre la superfície del planeta. Y esta obra del pintor florentino Sandro Botticelli (1446-1510) que representa el mito romano clásico del Nacimiento de la diosa Venus.

Del mismo modo que el Nacimiento de Venus, cuenta el mito, simbolizó la llegada del mensaje divino de la belleza al mundo. La aparición de Cicely en Alaska simboliza el inicio de la civilización en este pequeño rincón fronterizo.

·          Cambio del estado de las cosas. Poder del espíritu femenino.

Junto a su compañera Roslyn, Cicely saca a Ned del barro. Éste abandona así su condición de animal y se eleva a la categoría de ser humano, de Homo Erectus;En este mundo no hay nada más triste que malgastar el potencial humano. El propósito de la evolución era sacarnos del barro, no dejarnos arrastrar por él. Levántate, vamos. A partir de ahora andarás como un hombre, no como un perro”. Y también de Homo Sapiens porque Cicely se ofrece a darle clases, a culturizarle. Entre Cicely y Ned se establece una relación pigmaliónica de creador y obra en la que la obra, orgullosa de serlo, se enamora platónicamente de su creadora. En Eduardo Manostijeras Vincent Price humanizaba a su criatura, Eduardo (Johnny Depp), a través de la sensibilización del arte[6]. Cicely hace lo propio con Ned educándole en el amor por el arte, especialmente por la poesía.

Así como Rómulo y Remo crearon Roma, que leído a la inversa es la ciudad del Amor. Ned crea junto a Roslyn y Cicely la ciudad del París del Norte.

Roger Caillois reflexiona en el capítulo tercero de su libro, El mito y el hombre, acerca de la ciudad de París como mito moderno y afirma que  “(...)existe una representación de la gran ciudad (...). En ella se reconocen ya los caracteres de la representación mítica. Esa promoción del paisaje urbano, (...) esa exaltación súbita (...) de una ciudad bien definida (...) se eleva de pronto a partir del momento en que París entra en escena[7]. Caillois habla de París como mito de una ciudad imaginaria en la que todo es posible. Más que hablar de París como ciudad concreta con una situación geográfica determinada, Caillois habla de la idea de París, de París como un estado de ánimo. Y es en este sentido en el que Roslyn y Cicely sueñan París y crean París en Alaska.

“Lo primero que necesitaban era un espacio para actuar, lo que la sociedad parisina llama salón” narra la voz en off de Ned, igual que dice Caillois “(...) esa metamorfosis de la ciudad obedece a la transposición de su paisaje[8]”.

Aprovechando la ausencia de Mace Mobrey y sus esbirros, Roslyn y Cicely inician un cambio en la comunidad. Como comenta Caldwell[9], con el episodio de “Cicely” se revisa la historia y se critica la teoría de la evolución de las especies, de la supremacía del más fuerte. En definitiva, se critica el mundo del hombre con su hedonismo, exacerbación del ego, dominio de la fuerza física –en palabras de Roslyn Odio la tiranía del fuerte sobre el más débil. La gente que abusa de su poder sólo son unos cobardes”- y se alaba el mundo femenino como exponente del arte, la cultura, el compañerismo. El mundo femenino con los ideales del París de 1789; igualdad, libertad y fraternidad.

Este revisionismo histórico llega a una total apología feminista y a un cuestionamiento de la razón de ser de las relaciones heterosexuales. Aconsejando a la religiosa y virtuosa Mary (Maggie O´Connell), Roslyn dice: “Los hombres están confundidos, en conflicto. (...) Es una ambivalencia que se remonta a la relación de un hombre con su madre, la fuente de su vida, el centro de su universo, el objeto tanto de su miedo como de su amor La pregunta es; ¿de veras quieres un hombre? El que un hombre ame a una mujer es algo natural por su amor hacia su madre, pero para que una mujer ame a un hombre tiene que transferir al hombre su natural afinidad hacia la mujer. Es un proceso muy difícil y, según mi experiencia, normalmente fracasa. Afortunadamente existen alternativas”.

La alternativa a la que se refiere es el amor lésbico que comparte con Cicely. Un amor puro, profundo y completo que, en palabras de Mary Beth Pringle y Cynthia L.Shearer, no sólo incluye un compartido amor por el arte sino también una apasionada amistad[10]. Cuando Ned se declara a Cicely ésta le confiesa su total devoción por Roslyn con la que siente haber vivido varias reencarnaciones a lo largo de los siglos.

Roslyn y Cicely traen a la salvaje Alaska su mensaje acerca del poder del espíritu femenino y no sólo alteran el pueblo sino que establecen en él los cimientos para su creación; el arte y el matriarcado.

“Entonces supe que las cosas iban a cambiar”. El primer síntoma de cambio y mejora cívica es el establecimiento de la palabra de Dios. Gracias a Roslyn, esta comunidad sin nombre vuelve a abrir sus oídos a la fe y al respeto por la religión no sólo escuchando sino también cantando un himno protestante que, al principio, se negaban a escuchar prefiriendo canciones ofensivas de taberna como la de Chandler´s Wife recitada por un borracho.

“Más cerca mi Dios de ti,

más cerca mi Dios de ti,

más cerca de ti

Y que se cumpla su destino,

que se eleve al cielo,

y todo lo que me has mandado

sea concedido.

Que me llamen los ángeles

más cerca mi Dios de ti,

cerca de ti[11]”.

Recitando este himno[12] la comunidad empieza su evolución conjunta como humanidad con esperanza. Según la Santa Biblia Jesús dijo; “Yo soy la luz del mundo. El que me siga, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (San Juan 8,22). Con esta súplica colectiva al Señor, los habitantes de esta tierra hasta ahora con destino a ninguna parte, empiezan a labrar un destino mejor. Inician su andar a la luz que Dios representa. Roslyn y Cicely son metafóricamente estos ángeles del himno que deben acercarles a Dios.

·          1 de Mayo: Inauguración oficial del París del Norte.

Tras limpiar la fachada de los edificios y crear el salón -corazón del París del Norte- es el momento de la inauguración oficial de la nueva ciudad que tiene lugar, como no podía ser de otra manera, un 1 de mayo con una celebración en honor de la Diosa Gaia, la Madre Naturaleza.

La creencia en la Madre Naturaleza se remonta a la Prehistoria. Es la Divinidad más antigua que adoró a la humanidad y fue la diosa de la primera religión matriarcal[13]. Era común celebrar ceremonias artísticas para invocar su ayuda en determinados días del año dependiendo del calendario astronómico. De hecho, los cultos femeninos eran supervivencias de un período matriarcal en el que toda religión estaba en manos de mujeres porque, en palabras del mitólogo Campbell[14] “La Diosa es la única divinidad visualizada en aquel entonces”. Es decir, existía un monoteísmo religioso porque todas las figurillas religiosas eran femeninas.

En este episodio histórico la ceremonia que se lleva a cabo para honrar a Gaia es una danza protagonizada por Cicely. La danza como arte era una tradicional manera de honrar y pedir a Gaia, la Diosa Madre. En las fiestas sagradas de mujeres se le pedía protección contra los fenómenos malignos, en este caso, la danza de Cicely pide protección contra la incultura, la incivilización y la tiranía de Mace Mobrey.

En una escena cuya estética recuerda las pinturas de Maxfield Parrish, como bien señala Caldwell[15], Cicely recrea la génesis del mundo por parte de Gaia. El mural que decora el escenario y que se encuentra a espaldas de la danzante Cicely, muestra una esfera en cuyo interior hay dibujadas unas montañas. No en vano, se dice que en el vacío primordial empezó a danzar Gaia, la diosa de la Tierra. Que se replegó en forma de esfera y en su espalda modeló montañas. La humedad de su cuerpo se hizo lluvia fecundante, sus oquedades se convirtieron en valles, de sus poros brotaron las primeras plantas y sobre su piel surgieron los primeros animales. Luego hizo nacer de su seno a los hombres y las mujeres.

Toda esta leyenda mitológica la recrea Cicely en una danza en la que es inevitable ver la referencia a Isadora Duncan. Igual que ella, Cicely viste ropas holgadas y vaporosas, danza con los pies desnudos y el cabello suelto. Igual que ella Cicely utiliza el plexo solar y el torso para generar todos sus movimientos creando lo que más tarde sería la Danza Moderna. No sólo en su físico y en su manera de bailar se asemeja Cicely a la mítica Isadora Duncan, también en su espíritu combativo para hacer apreciar la danza como arte, en su valía como poetisa y como defensora de los derechos de las mujeres, de la cultura y la educación.

Con esta danza en honor a Gaia, Cicely se enfrenta a las adversidades de un público amenazante. Pero como explica Ned “(...) perseveró como una vela en la noche. Como un faro en la tormenta no se sometió a la oscuridad que había a su alrededor. La pureza del corazón de Cicely, el poder de su belleza iluminaron a todos los que estábamos en el salón y algo extraño empezó a ocurrir. ¡Fue increíble! Aquellos salvajes vaqueros, cazadores y mineros quedaron transformados. Sí, Cicely claramente tenía poder para calmar a las bestias salvajes”. Como dice el Evangelio según San Juan (1, 5)“la vida es la luz de los hombres; la luz luce en las tinieblas, y las tinieblas no la sofocaron”. Como ángel o diosa Venus, Cicely es el testimonio de la luz, de la vida que necesitan los habitantes de este pequeño rincón de Alaska para nacer como comunidad próspera y con alma inteligente. En el mismo instante en que sus componentes son iluminados por Cicely, éstos nacen como población en libertad, igualdad y fraternidad.

·          Época de esplendor del espíritu femenino del París del Norte.

Las peticiones a la Diosa Gaia reciben una respuesta satisfactoria y la comunidad empieza a recoger los primeros frutos de lo que había sembrado desde la aparición de sus fundadoras, Roslyn y Cicely. La palabra como arte se instala en Alaska. Del mismo modo que Dios era el Verbo que daba vida a los hombres. Las artes literarias dan vida a los habitantes de lo que más tarde será Cicely. A ella llegan escritores de todas las partes del mundo, escritores tan modernos como Reiner Maria Rilke y William Butler Yeats.

Pero no sólo llegan poetas del extranjero sino que también se crean poetas locales como Ned Svenborg que recita el siguiente poema:

ENTRE ANTIGONA

Pájaros azules en un leño anhelantes,

Pájaros azules en un leño anhelantes,

Un gran leño marrón.

Pájaros azules, azules

Pájaros azules en el gran leño marrón.

Anhelantes pájaros azules en el leño

Pájaros azules

Pájaros azules se van del leño

Pájaros azules se van del gran leño marrón.

Se van, se van del gran leño marrón.

El título del poema es muy significativo. Antígona es un personaje clásico que se reveló contra el orden establecido. Fue una transgresora que cuestionó una prohibición estatal. Mientras los demás súbditos obedecían temorosos las órdenes del tirano Creontes, Antígona demostró un gran heroísmo pues, a pesar de ser una muchacha frágil, encontró las suficientes energías en su interior para enfrentarse y sacrificarse por la defensa de sus principios morales y los derechos humanos. El mensaje de la Antígona sofoclea es que su sacrificio no fue infecundo, igual que no lo será, en el caso de este capítulo de Northern Exposure, el de Cicely. Como afirma Luis Gil en su presentación de la Antígona de Sófocles; “Antígona sería una anticipo mítico de un ideal de ciudadanía que habría de encontrar años más tarde su más cabal encarnación en Sócrates[16]”. 

En “Cicely” hay dos representaciones de Antígona, de mujer transgresora del orden patriarcal establecido por Mace, el Creontes de esta historia. Son Roslyn y Cicely, aunque más tarde ya veremos que es esta última quien realmente encarna este papel de dramático destino. Ned ha sido acogido y educado por ambas. Son sus dos madres. Posiblemente de aquí el “Entre Antígona”.

En cuanto al significado del resto del poema. Todo el vocabulario presente en él se reduce a una evidente reiteración de dos sustantivos (pájaro/leño), tres adjetivos (marrón/azul/anhelantes) y una única forma verbal (se van). “Entre Antígona” tiene evidentes resonancias del arte poético oriental, el haiku. Si bien es cierto que el haiku suele tener únicamente tres versos, los demás rasgos de este tipo de poesía están presentes en esta creación de Ned. Es un poema que registra un momento, una sensación, un drama, un hecho concreto de la naturaleza de manera aparentemente sencilla y evidente pero, en el fondo, de modo muy simbólico. Con esta obra Ned plasma con gran sentido pictórico el sentir del momento del París del Norte. En “Entre Antígona” como en los haiku, hay naturaleza, animales, color, y, sobretodo, sensación.

 Atendiendo a una lectura jungiana del símbolismo de la figura del ave, estos pájaros anhelantes son imágenes de almas[17] esperanzadas. Son los espíritus de los ciudadanos de Alaska que hasta la llegada liberadora de Roslyn y Cicely estaban condenados a vagar sin destino.

El leño, sinónimo de madero, hace referencia al símbolo materno del madero de la vida (xulon zwhV)[18]. Como atributo complementario del símbolo de la ciudad (...) anclada en la imago de la madre[19] podemos decir que este leño que sostiene a estas almas anhelantes es la nueva ciudad, el París del Norte recién creado, lleno de esperanza y poesía. Por eso los pájaros son azules y anhelantes. Es el árbol de la vida del que renacen. El poema “Entre Antígona” tiene una lectura positiva y cuando Ned dice “se van, se van del gran leño marrón” se refiere a ese renacer del leño, desde el leño. Renacer de la ciudad, como ciudadanos libres que emprenden el vuelo.

Los pájaros están anhelantes porque, ya se ha dicho, ahora tienen esperanza gracias al cambio de rumbo de su comunidad. Son azules porque el azul ha sido siempre, junto con el blanco, el color de la espiritualidad, lo eterno, lo divino. Es inevitable recordar la obra infantil de Maurice Maeterlinck, L´Oisseau Bleu en la que sus protagonistas Tyltyl y Myltyl, hijos de un leñador, salen en busca del pájaro azul de la felicidad sin tener éxito. Al volver a casa lo encuentran y comprenden que la felicidad se halla en el interior de cada persona y no debe buscarse en cosas externas (en la posesión de cosas materiales o, incluso de personas, como hace Mace). El pájaro azul de la felicidad es en realidad una alegoría, un canto a la libertad y la esperanza. Ned también hace un canto a la ilusión, no en vano lo recita en el momento de esplendor del París del Norte.

En esta ciudad de la esperanza, fruto de la relación y la fe en los sueños de Roslyn y Cicely, nace también otro amor verdadero, el de Sally (Shelly) y Abe (Holling). Los dos se amaban en secreto desde hacía tiempo pero no osaban confesar sus sentimientos por temor a la ira de Mace, ya que Sally le pertenecía. Pero gracias a la influencia de Roslyn y Cicely, tanto Abe como Sally recuperan su autoestima y, finalmente, se declaran su mutuo amor también, acorde con todo el episodio, de manera muy simbólica.

Sally está pisando uva –por lo tanto, es época de vendimia, de fertilidad- cuando Abe se acerca a ella y le dice que la quiere. La vid es símbolo de la liberación de las inhibiciones, símbolo de la inspiración y del logro personal. Nos muestra cómo desprendernos de aquello que nos obstaculizaba el camino de la autorealización, de la felicidad. Abe deja a un lado sus temores y su baja autoestima, y reúne el valor suficiente para declararse a Sally. Ésta consigue tener confianza en sí misma y creerse merecedora del amor de Abe. No en vano, en El Cantar de los cantares, el vino -fruto de la vid- representa el amor entre el esposo y la esposa.

Volvemos a tener referencias a símbolos religiosos, pues la vid es la imagen simbólica de la esperanza mesiánica del judaísmo. En el Nuevo Testamento, concretamente en el capítulo 15 del Evangelio de San Juan, se dice: “Yo soy la vid verdadera, y mi Padre el labrador” (San Juan 15,1) “Esto os mando: Amaos los unos a los otros” (San Juan 15, 17). Con los pies descalzos bañados en el fruto de la vid, en la esencia de Jesús, Sally sella su compromiso con el mandato divino y ama a Abe, y Abe ama a Sally.

La viña es también símbolo de la Tierra Prometida, como lo expresa Michel Meslin, es el símbolo del Nuevo Israel[20]. En este caso la Tierra Prometida no es otra que la promesa de Roslyn y Cicely de una ciudad de salones, cultura, civilización, libertad y amor. Y la promesa se cumple. Igual que la fertilidad del amor de Sally y Abe queda garantizada por todo el simbolismo que envuelve su declaración, la fertilidad del París del Norte también queda garantizada. 

Los rituales de fecundación, con la danza de Cicely como punto culminante, dan como fruto una nueva sociedad impregnada de esperanza. El mundo de inmoralidad, animalismo y oscuridad anárquica anterior a Roslyn y Cicely ha muerto y nace el París del Norte, igual que nació la Roma de Rómulo y Remo. La utopía se convierte en realidad, el mito cobra vida.

“Un nuevo espíritu nos envolvía. La esperanza había sustituido la desesperación. El pueblo estaba inmerso en el brillo de un optimismo desbordante. Personas de todas las partes del mundo se habían enterado del cambio y cada día habían nuevas llegadas. El lugar tenía un aire decididamente femenino. Las noticias llegaron hasta el mundo literario y ese mismo septiembre llegó al pueblo Franz Kafka”.

No es casualidad que sea Kafka el escritor que llega al pueblo, que se mencione que en él encuentra la inspiración para escribir La metamorfosis y que sea precisamente Joel Fleischman (Rob Morrow) quien le interprete. A lo largo de todo el episodio de “Cicely” se narra una historia sobre el cambio y sus efectos positivos. El cambio de animal a hombre de Ned, el cambio de la taberna a salón, el cambio de Jezabel a mujer virtuosa de Sally, el cambio de un hombre sin autoestima a un hombre capaz de confesar su amor por Sally de Abe, el cambio de Mary que inicia su primera relación con un hombre; Franz Kafka. En definitiva, el cambio de cada uno de los individuos que habitan en esta frontera de Alaska. Y también el cambio de todos ellos como colectividad, el cambio del conjunto de su comunidad que hasta ahora eran, en su mayoría, animales sin futuro. Como dice la devota Mary “el cambio no es estúpido. La mujer de Lot se convirtió en estatua de sal por desobediencia, y los hombres y las mujeres, cuando pierden su fe en Dios, no son mejores que los animales... que los insectos”

A lo largo de toda la serie y muy especialmente en este episodio, se desprende que sus creadores, Brand y Falsey, tenían una idea muy Thoreauniana en mente. Que Cicely fuese un lugar donde cualquiera pudiese ir para expresar su individualidad, para crearse a sí mismo. Y es este lugar el que crea esta pareja de lesbianas formada por Roslyn y Cicely en este salvaje paraje de Alaska. Ellas construyen el contexto de libertad, igualdad, amor, amistad necesario para que sea posible un espacio de relaciones profundas entre sus individuos. Para que sea posible un París del Norte.

Roslyn y Cicely crean una comunidad, lejos del esquema autoritario o patriarcal, en el que las personas se completan en función de encontrarse libremente a sí mismas en su interior y en los demás. Roslyn y Cicely abogan por ser primero personas (individuos) y después ciudadanos (comunidad). Volviendo a Thoreau “El Estado nunca se enfrenta voluntariamente con la conciencia intelectual o moral de un hombre sino con su cuerpo, con sus sentidos. No se arma de honradez o de inteligencia sino que recurre a la simple fuerza física[21]. El tirano Mace Mobrey obraba como este Estado criticado por Thoreau y del mismo modo que Thoreau se enfrentó a él y decidió crear su propio camino, Roslyn y Cicely deciden también andar su propio camino y crear su propia sociedad. En el sentido más noble, no en el sentido posesivo.

·          Crisis en la pareja liberadora. Vuelta del tirano ausente.

Pero toda cosa positiva tiene su cara negativa. Y el duro invierno de Alaska pasa factura a la delicada salud de Cicely que cae gravemente enferma. Como reflexiona la voz en off de Ned “Las estrellas brillan con toda su intensidad justo antes de desaparecer para siempre”. Además, todo sueño, por muy maravilloso que sea, tiene su despertar y la vuelta de Mace Mobrey y Kit es una realidad inevitable.

Víctima de una terrible depresión causada por la enfermedad de Cicely, Roslyn mantiene una breve pero muy interesante conversación con Kafka y Mary en el salón a la que cabe prestar una especial atención.

“Roslyn: Si estuvieras en una casa en llamas y hubiera un gato y un Rembrandt ¿Qué salvarías? ¡Al gato! Salvarías al gato porque el gato está vivo y el arte está muerto, es sólo pintura en un lienzo, es tinta en un papel. Vivir para el arte es negar la vida, es destruir la vida.

Franz Kafka: Sí, tiene razón.

Mary: No, no, Franz. Sin arte, el gato no vive. Sin arte, no podemos hablar del gato, no conocemos al gato, no vemos al gato. Sin arte el gato no existe”.

A nivel superficial, en el sentido literal, esta conversación versa sobre un gato y un cuadro. Podría considerarse un dilema necio porque considerando que un gato es un ser vivo lo más lógico sería salvar su vida. Pero no estamos ante un dilema necio ni una conversación trivial, sino ante una conversación cuyo trasfondo contiene una gran riqueza metafórica.

Para interpretar correctamente el simbolismo latente en esta discusión es importante conocer el contexto en que se produce. Como ya hemos dicho anteriormente, Roslyn tiene una crisis, está desilusionada. Ya no le importa tanto ese sueño de crear una sociedad utópica como la salud de Cicely y su amor por ella. Está un poco resentida con su compañera sentimental por su empeño de seguir adelante a pesar de que su salud se ve perjudicada “Vivir para el arte es negar la vida, es destruir la vida”.

Haciendo una transcodificación vemos que detrás de las palabras clave de esta conversación se esconde algo más.

Gato=VIDA.

Incendio=MUERTE.

Cuadro=ARTE.

Casa=PUEBLO.

Yendo más lejos todavía.

Gato=VIDA=Cicely.

Incendio=MUERTE=Clima de Alaska, los problemas con Mace Mobrey, etc.

Cuadro=ARTE=utopía del París del Norte.

Roslyn quiere rendirse, quiere abandonar su sueño, su utopía (el cuadro) porque está preocupada por la vida de Cicely (el gato) cuya salud se ha debilitado a causa del duro invierno en Alaska (la casa en llamas). Roslyn vive esta angustia, este miedo de perder a la persona con quien ha vivido varias reencarnaciones como una pesadilla. El Tao, formado por el Yin y el Yang, no es completo si una de sus partes se debilita. Ante la enfermedad de Cicely (Yin), Roslyn (Yang) se siente en este rincón de Alaska como en una casa en llamas y quiere salvar a toda costa a su amor, a su vida, a su Cicely. Siguiendo la metáfora, al gato.

Pero lo cierto es que aunque Cicely sea una persona, sea ese gato, esa vida. También es la representación simbólica del ARTE con su danza, su belleza, fragilidad y poesía. No en vano Ned dice de ella que “como un faro en la tormenta no se sometió a la oscuridad de su alrededor”. Cicely es la misma idea del París del Norte y no quiere abandonar la casa en llamas a pesar de Roslyn. Cicely no quiere dejar de ser o de creer en el cuadro. No quiere abandonar la casa en llamas sino instalar en ella su esencia artística, dar una luz capaz de apagar esas llamas y enfrentarse al fuego, ya sea a la rabia de Mace o al clima de Alaska, a la incivilización, etc.

Como dice Mary; “sin arte el gato no existe”. Sin arte Cicely, la persona y ahora también el pueblo, no existe. Roslyn no puede separar lo físico de lo espiritual o intelectual de la persona amada. Si salva la vida de Cicely llevándola a Los Ángeles, salvará su vida, sí pero no su espíritu. Si salva su arte y la deja llegar hasta el final, le dará la eternidad del arte pero la perderá como compañera de camino.

Ante el problema de la vuelta de Mace Mobrey, Roslyn y Cicely, tan unidas al principio, tienen ahora opiniones opuestas. Mientras Roslyn ha perdido la fe y aconseja escapar, Cicely, a pesar de su débil estado de salud, sigue creyendo en el París del Norte. Y hace un levantamiento revelador por las ideas de libertad, igualdad y fraternidad. Cicely nunca contempla rendirse como una opción; “No fue un sueño estúpido. Mira lo que hemos hecho, lo que hemos creado, una comunidad en la que todos somos iguales, todos somos valorados. En este pequeño rincón de Alaska ha triumfado el espíritu humano. Albergamos en nuestras manos el bien más preciado de todos, la libertad. Libertad para expresar nuestro arte, nuestro amor. Libertad para ser quienes queramos ser. No vamos a renunciar a esa libertad. Nadie nos la arrebatará”.

·          (Auto)sacrificio de la Mesías salvadora. Nacimiento de Cicely, Alaska.

Finalmente el destino lo decide la misma Cicely. Ella entrega su vida a Roslyn al recibir una bala en su lugar. Y entrega su esencia al pueblo que nace oficialmente como tal a partir de ese momento. Es el sacrificio mesiánico por la liberación del oprimido.

El pueblo recoge su legado, le honra bautizándose con su nombre (antes de la llegada de Cicely y Roslyn “era un lugar tan inmundo e incivilizado que ni siquiera merecía un nombre”) y creando la leyenda que ahora Ned Svenborg le cuenta a Joel y al resto de habitantes de la Cicely actual.

En un mismo instante hay muerte y (re)nacimiento juntos. La muerte de la persona de Cicely causa el (re)nacimiento de Cicely como ciudad –“Ese día nació una ciudad y, sin que nadie lo dijera, todos sabíamos que se llamaría Cicely”- por lo que se trata de un acto maternal, Cicely da a luz a una comunidad. En palabras de Jung “La ciudad es símbolo de la madre (...) dada la identidad de nombre entre la ciudad y la mujer (...) su relación es evidente[22]”. No en vano, la comunidad había nacido como tal, aunque sin nombre, a raíz de la danza de Cicely, del poder aglutinador del arte, el de la danza y el de la poesía.

Ars longa, vita brevis. La vida de los seres humanos es muy corta en el plano físico pero tienen una gran expectativa de existencia en el plano espiritual. No es casual que cuando Roslyn ve por primera vez a Ned en el barro diga “en este mundo no hay nada más triste que malgastar el potencial humano”. La persona de Cicely, su plano físico, muere pero su espíritu continúa latiendo.

Cicely como Arte y como persona llena el agujero que durante tantos años ha tenido Ned Svenborg en su vida y quizás también empieza a llenar el agujero que Joel dice que la Cicely actual está creando en la suya. El pasado, del que se tiene conocimiento a través del relato de Ned, da un nuevo sentido al presente y al futuro. La pasada Cicely da una lección a la presente que ayuda en el futuro de Joel.

Irónicamente parece decírsenos que no hay tal disyuntiva entre Arte y Vida porque el Arte es también Vida, da Vida. Al fin y al cabo, como ya hemos dicho, Cicely -el pueblo- nace de esa luz de vida que irradiaba el Arte de Cicely -la persona-. Sin duda Ned tenía razón, “una persona puede tener un profundo efecto sobre otra”.

No es casual que la danza con la que todo empieza a cambiar representada por Cicely sea en honor de la Diosa Tierra Gaia. Con esa danza Cicely ilumina (da luz, conocimiento, espíritu) a ese trozo de tierra hasta ese momento sin ley, sin iglesia, sin educación, en definitiva, incivilizado. Despierta a ese pueblo. Jonathan Sleigthon dice “Gaia alimentó al pequeño mundo con su propia savia y al hacerlo así le dio vida propia y entendimiento, sensaciones y sentimientos, así que el mundo pronto quiso albergar en sí mismo el milagro de la vida, de esa vida preciosa que le otorgó Gaia[23]”.

Hay tres planos de conciencia; el físico, el mental y el espiritual. Dejando a un lado, de momento, los planos onírico y emocional de los sueños y emociones. Roslyn tiene más desarrollado los dos primeros (hace el trabajo físico de pintar, de trabajar la tierra, golpea como un hombre, etc). Por muy mujer que sea, adopta el rol masculino en la pareja “la primera vez que ví esa mirada de determinación en sus ojos supe que allí había una mujer que era el doble de hombre que yo”. Ya hemos dicho en repetidas ocasiones que es el Yang del Tao que forma junto con Cicely. Y, cuando las cosas se complican, reacciona de una manera más racional y mental que espiritual queriendo huir y llevarse a Cicely a un lugar de clima más cálido.

En cambio, Cicely es más espiritual. Físicamente es débil, mentalmente es muy inteligente -es ella quien educa a Ned- pero es en el plano espiritual donde realmente reside. “Las estrellas brillan con toda su intensidad justo antes de desaparecer para siempre”. Pero Cicely no desaparece en absoluto, su espíritu sigue latiendo en el corazón de las gentes de Cicely. Es la madre de esta ciudad. Su muerte no sólo trae consigo el (re)nacimiento de una sociedad que ha necesitado de un cambio traumático para crearse, sino también el (re)nacimiento de todos sus ciudadanos. “La muerte de Cicely tuvo un profundo efecto sobre todos nosotros”.

Incluso las personas que apenas habían conocido a Cicely y que tenían la intención de enfrentarse a ella y oponerse a sus innovaciones, cambian.

Al principio del episodio Kit (Chris) confiesa, ante la insistencia por parte de Mary de acudir a lecturas de la Biblia, que la palabra y la moralidad en la que él cree es en la del superhombre nietzscheniano de la obra de Dostoievski, Crimen y Castigo, representado por el personaje de Raskólnikov. Mary advierte a Kit que el divinizarse a sí mismo fue el error fatal que Raskólnikov cometió. Al final de “Cicely” estas palabras parecen premeditorias de la situación en que se encuentran Kit y Mace Mobrey. Su tiranía y su moralidad de superhombres han sido la causa del crimen cometido, de la muerte de Cicely e, igual que el personaje de Dostoievski, ambos sufren remordimientos de conciencia y buscan su redención, la expiación de su culpa. “Kit siempre fue un poco metafísico dejó de ser un bandido y se hizo predicador. Mace se encerró en sí mismo y descubrió que, después de todo, tenía corazón”.

·          De vuelta a la Cicely actual.

Tras esta historia con halo mítico que narra cómo el mundo femenino (esfera privada) representado por Roslyn y Cicely llegó a un pequeño rincón de Alaska y venció al mundo masculino (esfera pública) de Mace Mobrey que en él imperaba, el espectador vuelve a la Cicely actual. Pero, al igual que el joven doctor Fleischman, no lo hace del mismo modo, el haber conocido la leyenda de los orígenes de la ciudad le ha cambiado. La muerte de Cicely no sólo causó efectos en las vidas de las personas que la conocieron, sino también en las vidas de aquellas personas que supieron de su existencia y de su hazaña. De su sacrificio.

Las últimas palabras de Cicely fueron para el tirano Mace; “Cualquiera que sean las fuerzas que le han hecho, tiene usted el poder para cambiar”. Y ese poder para cambiar parece que es el que tiene presente Joel al término del relato del anciano Ned Svenborg.

Antes de escuchar su historia Joel afirmaba tajantemente a Ned; “Debemos hablar de dos lugares distintos”. Sí, es cierto. La Cicely de Ned fue el París del Norte, la Tierra Prometida, el Eden, jardín del Paraíso. La Cicely de Joel parece ser, como indican Mary Beth Pringle y Cynthia L.Shearer[24], el Eden después de la caída del pasado glorioso. Si bien Ned presenció el triunfo del espíritu femenino, Joel vive en una Cicely dominada por el espíritu masculino. Si en 1909 quien tenía el poder era Mace Mobrey, ahora es el capitalista Maurice Minnifield, quien además es la persona que mantiene a Joel en Alaska contra su voluntad.

Por un lado, el relato de Ned habla del triunfo del amor y del arte, de la Tierra Prometida, en la que, porqué no, puede entreverse el mito de América como el país de las oportunidades. Pero, por otro lado, también se advierte una crítica al americanismo. Al enfrentarse a la actitud de Mace en la Cicely del pasado, o en las frecuentes críticas que las acciones de Maurice reciben en la Cicely de nuestros días, los creadores de Northern Exposure cuestionan los conceptos americanos por excelencia de propiedad privada, materialismo, expansión territorial.

Esta crítica a veces es demoledora y nada sutil, como cuando Chris define a Maurice en el episodio “El gran banquete” (4.21) de la manera siguiente: “Eres un verdadero americano. Eres un ex marine y un astronauta. Tú eres américa. Eres rico, eres rapaz, eres el progreso sin conciencia machacando a todos en tu camino. Sólo sois el 5% de la población y consumís el 25% de los recursos naturales del planeta. Pagáis muchos impuestos, hacéis muchas obras de caridad, muchas de ellas deducibles de impuestos, pero vuestro corazón está donde debe estar”.

Pero siempre hay esperanza en el cambio, en este poder de cambiar que dice Cicely. “No tenía ni idea, de lo de la ciudad” admite Joel un tanto avergonzado por su escepticismo ante Ned. Joel ha captado la esencia de este cuento catártico sobre la fundación de un estado de ánimo, un estado de ánimo que todavía sigue vivo en personas que fueron directamente fruto de él, como Ned, y en personas como él que han tenido la suerte de poder conocerlo.

Cicely y Roslyn elevaron a Ned de su estado salvaje en el barro a un estado de hombre culto y formado. Con su vuelta a Cicely, al seno materno, al lugar donde una vez conoció el amor, Ned llena el vacío que había tenido toda su vida pero también, con su relato, empieza a llenar el vacío que tenía Joel en la suya.

La memoria del pasado de Cicely impregna la Cicely del presente en cuyo espacio se escuchan sus voces lejanas;

“Cicely: En este pequeño rincón de Alaska ha triumfado el espíritu humano. Albergamos en nuestras manos el bien más preciado de todos, la libertad.

Ned: Una persona puede tener un profundo efecto sobre otra y dos personas pueden hacer milagros”

Estas voces y otros sonidos del París del Norte rodean al solitario Joel en el Brick, el salón de la Cicely de hoy, llenando el agujero que la ciudad le había estado creando hasta ese momento y naciendo un nuevo Joel con una visión diferente sobre la futura Cicely y su actitud hacia ella. Pues, como dice Roslyn, la otra fundadora de la historia,  “Es aceptable tener sentimientos de rabia pero no actuar por esos sentimientos. Los niños se desenfrenan cuando se enfadan. Nosotros somos adultos, podemos hablar”. Fleischman empieza a crecer como ciudadano maduro y entiende que es momento de dejar a un lado sus quejas infantiles y de afrontar su situación en Alaska como un adulto.


[1] CALDWELL, John Thornton. Televisuality. Style, Crisis and Authority in American TV. George F.Custen, series editor. Rutgers University Press. New Brunswick, New Jersey. 1994. Págs 164-167. 

[2] PRINGLE, Mary Beth y L.SHEARER, Cynthia. “The female spirit of Northern Exposure´s Cicely. Alaska”. The Mid-Atlantic Almanac: The Journal of the Mid-Atlantic Popular/ American Culture Association. Greencastle, Pennsylvania, 1994. Pág. 34.

[3] BALLÓ, Jordi y PÉREZ, Xavier. La llavor inmortal. Els arguments universals en el cinema. 1ª edición. Ed. Empúries. Junio 1995. Biblioteca Universal, 74. Pág 63.

[4] CAMPBELL, Joseph. El héroe de las mil caras, psicoanálisis del mito. Fondo de Cultura Económica. México, 1993. Pág 159.

[5] Esta mujer recuerda a la del Génesis (3,15). Representa al pueblo santo de la era mesiánica, es decir, a la Iglesia. La tradición ha visto también en ella a la Virgen María.

[6] BALLÓ, Jordi y PÉREZ, Xavier. Op. Cit. Pág. 293.

[7] CAILLOIS, Roger. El mito y el hombre. Col. Breviarios, 444. Fondo de Cultura Económica. México. Trad. Jorge Ferreiro. 1ª ed. En español 1988. Le mythe et l´homine. 1ª ed.en francés. Editions Gallimard, París. Págs. 169-170.

[8] CAILLOIS, Roger.Ibid. Pág.170.

[9] CALDWELL, John Thornton. Op.Cit. Pág.254.

[10] PRINGLE, Mary Beth y L.SHEARER, Cynthia. Op. Cit. Pág 35.

[11] El himno entero reza:

Nearer, my God to Thee,/ Nearer to Thee,/E'en tho' it be a cross/That raiseth me;/Still all my song shall be,/Nearer, my God, to Thee,/Nearer, my God, to Thee,/Nearer to Thee!

Tho' like a wanderer,/The sun gone down,/Darkness be over me,/My rest a stone,/Yet in my dreams I'd be,/Nearer, my God to Thee,/Nearer, my God, to Thee,/Nearer to Thee!

There let the way appear,/Steps unto heav'n;/All that Thou sendest me,/In mercy giv'n;/Angels to beckon me,/Nearer, my God, to Thee,/Nearer, my God, to Thee,/Nearer to Thee!

Then, with my waking tho'ts/Bright with Thy praise,/Out of my stony griefs,/Bethel I'll raise;/So by my woes to be,/Nearer, my God, to Thee,/Nearer, my God, to Thee,/

Nearer to Thee!

Or if, on joyful wing/Cleaving the sky,/Sun, moon and stars forgot,/Upward I fly,/ Still all my song shall be,/Nearer, my God, to Thee,/Nearer, my God, to Thee,/Nearer to Thee!

[12] “Más cerca mi Dios de ti” fue cantado al final de la película de 1936 San Francisco nominada para varios premios de la Academia. También fue tocada por la banda en Titanic, ganadora del Óscar a la mejor película de 1997.

Hay muchas historias de la vida real asociadas a este himno. Algunos supervivientes del Titanic dijeron que fue tocada por la orquesta durante el hundimiento del Titanic, aunque otros supervivientes dicen que era una canción diferente.

Otra historia relacionada con este himno fue la muerte del Presidente Americano William McKinley asesinado en 1901. El Dr. Mann, el médico que le atendió, afirmó que entre las últimas palabras de McKinley estuvieron “Más cerca mi Dios de ti y aunque estuviese enfadado, ha sido mi constante plegaria”. En la tarde del 3 de septiembre de 1901, después de cinco minutos de silencio en toda la Nación, las bandas en Union Square y en Madison Square de la ciudad de New York tocaron este himno en memoria del fallecido presidente. Del mismo modo, se tocó en un servicio en su memoria en la Abadía de Webminster de Londres.

Este himno también se interpretó mientras el cuerpo asesinado del Presidente Americano James Garfield era enterrado en el cementerio Lakeview de Cleveland, Ohio.

http://www.cyberhymnal.org/htm/n/m/nmgtthee.htm

[13] MARTÍN CANO, Francisca. Arqueastronomía. Las claves del Arte y la Religión Prehistórica. Actas del XXV Congreso Nacional de Arqueología, Valencia, Edita Diputación de Valencia, 1999.

[14] CAMPBELL, Joseph. Las máscaras de Dios: mitología primitiva. Alianza Editorial.S.A. Madrid. 1991.

[15] CALDWELL, John Thornton. Op.Cit. Pág.252.

[16] SÓFOCLES. Antígona. Edipo Rey. Electra. Traducción y presentaciones Luis Gil. Editorial Labor, S.A. Nueva Serie 16. Barcelona, 1991. Pág 17.

[17] JUNG, Carl Gustav. Símbolos de transformación. 1ª ed, 1963. 4ª reimpresión, 1998. Ediciones Paidós, Barcelona. Edición revisada y aumentada de Transformaciones y símbolos de la líbido. Supervisión y notas de Enrique Butelman.7. Pág.228.

[18] JUNG, Carl Gustav. Ibid. Pág. 231.

[19] JUNG, Carl Gustav. Ibid. Pág. 235.

[20] MESLIN, Michel. El simbolismo de la vid en el antiguo Israel y el Judaísmo antiguo. Universidad de París. L´imaginaire du vin. Centre de Recherches sur l´image et le symbole. Faculté des Lettres de Dijon, Editions Jeanne Laffitte, Marseille, 1989.

[21] THOREAU, Henry David. Desobediencia civil y otros escritos. Estudio preliminar y notas de Juan José Coy. Trad. Mª Eugenia Díaz. Madrid. Tecnos. Cop. 1987. Pág.48.

[22] JUNG, Carl Gustav. Op. Cit. Págs.221-222.

[23] SLEIGHTON, Jonathan. El poder de las hadas. Edicomunicación, S.A. Colección Arcana. 1998. Pág 48.

[24] PRINGLE, Mary Beth y L.SHEARER, Cynthia. Op. Cit. Pág 34.

Volver a
Volver a