AURORA BOREALIS

A Fairy Tale For Grown-Ups

(O también: Un viaje al inconsciente)

URTIAN

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Este episodio de Doctor en Alaska tan hermoso y también tan extraño creo que nos pone en un compromiso. No por la forma en que se cuenta esta historia, este fairy tale, siempre tan entretenido, sino por los contenidos que en este caso su guionista Charles Rosen creo que ha incluído en ella.

Voy a intentar explicar lo que el episodio me ha sugerido y que va en la línea del subtítulo, al que por cierto yo daría importancia al hecho de que se mencione lo del crecer, pues entiendo que en este capítulo se habla del crecer también como transformación.

Porque si raspamos la cobertura divertida con que se muestra el episodio, nos percatamos que hay un trasfondo muy interesante, con referencias filosóficas, psicológicas, e incluso teosóficas que hacen mención a ese enriquecimiento (o crecimiento) de los personajes en este capítulo, y que en cierta manera se transforman gracias a la experiencia que viven.

No hay que olvidar que en NX se revela el pensamiento humanístico de sus escritores, y que tal pensamiento se centra en todas las facetas del ser humano; una cultura, la actual, que lleva consigo también las culturas de otras épocas hoy olvidadas que destacaban un desarrollo íntegro (intelectual y emocional) del hombre. Si Doctor en Alaska es una serie tan divertida como interesante, sería una equivocación desentendernos de esta otra parte que la salva de la vulgaridad, y que no nos debe inhibir a la hora de intentar comentar los episodios.

En Aurora Borealis, se sugiere constantemente el hecho del crecimiento como la transformación o la asimilación de contenidos desconocidos para los que experimentan la influencia (estética) del relato, tanto del fenómeno boreal como de la luna llena. Y no sólo el crecimiento de Joel o Bernard al encuentro con Adam y Chris, sino también el nuestro propio, al ser copartícipes de su experiencia.

Las dos líneas narrativas de este capítulo: la que se marca por influencia de la aurora boreal (historia de los hermanos Chris y Bernard) y la que alude al influjo de la luna llena (el encuentro de Fleischman con Adam), se entrecruzan alternativamente en el episodio.

Una frase de Chris refiriéndose a Jung nos puede dar la clave para entender los dos relatos que se narran en este capítulo:

"El inconsciente se revela con las imágenes de nuestros sueños, que expresan nuestros temores y deseos más secretos".

Creo que con esta frase se alude por un lado a los temores de Joel (que marcará la primera línea narrativa) y por otro a los deseos de Bernard y Chris (que marcará la segunda).

Para evitar la confusión que podría producir irlas comentando de la misma forma que se siguen en el capítulo, yo lo voy a hacer por separado.

1. LA METÁFORA

Antes que nada quiero decir que veo en el relato la luna llena y la aurora boreal como expresiones metaforizadas de aquella parte del alma que es relativamente desconocida o inconsciente. Una parte, que por su propia situación desconocida, necesita inscribirse en el transcurso del relato como experiencia que tiene la necesidad de ser contada, revelada, sacada a la luz.

Aclaro que en mi opinión la metáfora no es un mero recurso estilístico, una simple sustitución de expresiones con significado unívoco y cerrado a la interpretación, sino que por el contrario, hay en la metáfora como una necesidad que se concentra en ella para expandirse en un múltiples sentidos.

Pienso que la metáfora es la intuición de un espacio donde las palabras y las imágenes se desplazan arrastrando consigo lo que tienen de real y también de símbolo: por un lado muestra lo que produce esa necesidad, y por otro el objeto de un deseo que quiere hacerse sentir. Incluye tanto el objeto de deseo, como el sentido del deseo mismo, la necesidad del sujeto del relato que se expresa en esa intuición.

La metáfora por tanto es algo que se sabe y también algo que no se sabe y que sólo es posible captar por la intuición de esa multiplicidad de sentidos.

2. LA METÁFORA DE LA LUNA LLENA COMO JUEGO

En el episodio Aurora Borealis se traza por una parte una línea narrativa con protagonismo de la luna llena. La luna llena se mueve en el episodio en un doble plano: se sabe de su influencia (las alteraciones que produce en la vida de Cicely), pero lo que ésta pueda ser queda velado y escondido, a expensas de su descubrimiento por quienes experimentan la influencia lunar; es decir, de los personajes que se desplazan en la experiencia y del espectador que se mueve con ellos.

El episodio comienza con Joel jugando al golf durante el día en compañía de Ed. Mientras Joel lanza unos golpes, dice que "el golf es una decisión que uno toma respecto a su vida".

Ed, después de no mostrarse demasiado interesado por el juego, dice que en definitiva se trata de "andar con personas que meten bolas blancas en agujeros".

Joel le responde: "Hay algo intrínsecamente terapéutico en el hecho de elegir pasar tu tiempo en un entorno abierto y grande como un parque que los que no juegan al golf no pueden comprender".

Es clara la metonimia entre las bolas blancas de golf y la bola blanca de la luna en su fase completa, redonda y blanca, presidiendo el vasto espacio del cielo nocturno; entre los agujeros del "entorno abierto y grande" del parque donde las bolas deben entrar, y el enorme cielo de la noche donde la luna se encuentra inserta.

Así el juego del golf está señalando algo más que su significante como juego. Se le está dando un sentido acerca del cual se avisa que "los que no juegan (...) no pueden comprender". Se requiere la participación en el juego, o sea, en el trayecto, en el viaje que acaba de ponerse en marcha.

Se destaca entonces desde el arranque mismo del episodio, que la luna llena (y el juego del golf que a ella señala) puede ser entendido como sentido de algo que está en la misma cualidad de esa luna: la esfera completa de la luna; es decir, se pone de relieve la fase de esa luna, en su referencia de lo que está lleno, completo, de lo que es total; una esfera blanca, de luz solar reflejada, situada sobre fondo negro, universo o infinito desconocido.

3. LA HUELLA

Poco después, con fondo musical del Claro de Luna de Beethoven, Joel encuentra una huella en el campo donde juega. Una huella enorme de un pie desnudo. Asombrado, le pregunta a Ed de qué podrá ser, y este responde que es de Adam. Cuando Joel le pregunta quién es Adam, responde: "No le hemos visto nunca. No sabemos quién es... Dicen que existe ... Aunque no lo he visto nunca. Probablemente no existe."

Más tarde, otra vez con el mismo fondo musical, Joel está en la tienda de Ruth Anne (personaje que por influencia de la luna llena había visto alterado su ritmo vital: en el Brick se come por la mañana la cena de ese día), y éste le pide algún producto contra quemaduras y un sistema de seguridad para su casa. Ruth Anne le pregunta si alguien le había hablado de Adam, diciendo que la gente del condado le culpa a Adam "cada interrupción, cada mutilación y cada robo a una persona que nadie ha visto nunca". Y luego, remarcando las palabras, dice: "Sin embargo, algo o alguien con pies enormes se llevó de la casa de Belle su picadora y su Santa Biblia".

Con esta frase queda definida para Joel la presencia de "algo o alguien" que nadie ha visto nunca pero del que no se tienen noticias muy halagüeñas. Así pues, Adam será de momento este ser de dudosa existencia, puesto que nadie le ha visto, que sin embargo inspira temor.

4. TODO ESTO ES EL INFINITO

Más tarde Joel tiene que desplazarse hasta un lugar lejano y solitario para atender a un guardabosques (un vigilante de incendios) que sufre dolores de cabeza. Mientras va en su camioneta, completamente perdido del sitio al que debe ir, suena una canción que tiene la siguiente letra:

Estaba perdido,

No sabía dónde ir, pobre de mí,

Estaba muy confuso, todo esto es un misterio,

No llego a ninguna parte,

Todo esto es el infinito,

¿Dónde estaré?

Perdido, sin saber qué dirección tomar. Nada de lo que se sabe, cuando uno está perdido, tiene utilidad. Esperamos que algo venga a nuestro encuentro, en nuestra ayuda. Al sentirnos así, perdidos, ninguna referencia conocida que nos sitúe, el entorno donde vagamos desorientados nos parece infinito porque los límites han desaparecido.

Pero cuando estamos perdidos, lo estamos, antes que nada, en nuestra propia mente, rodeados, en el interior, por todo lo que no sabemos. Cuando la canción dice que todo es el infinito creo que está haciendo alusión (intertextualmente) por una parte, a la situación exterior de Joel al no encontrar el camino que le lleve al guardabosques, pero también, según el sentido del relato que estamos considerando, a la situación de estar perdido al acercarse peligrosamente a ese apartado lugar por donde vaga Adam como fantasma o ser temible.

5. LOS CUATRO PUNTOS CARDINALES

Cuando en el camino le sale al paso el guardabosques, el Mayor Burns, (nombre metonímico también en referencia a su profesión de vigilar los incendios), éste le dice que desde su puesto de vigilancia puede verse una gran extensión de territorio en todas direcciones: "160 km. al norte, 320 km al oeste, y entre 360 y 400 km. del sur al este"

Los cuatro puntos cardinales quedan enmarcados en distancias exactas. Distancias contadas por números que, si seguimos las operaciones tenidas en cuenta por el pensamiento teosófico, vemos que todos son múltiplos de cuatro.

Aclaro que si me refiero al pensamiento teosófico, es porque en NX suelen hacerse a veces claras referencias a él (casi siempre en boca de Chris), y en este caso, relacionar la respuesta del guardabosques con el número cuatro, lejos de desviar la atención de la historia de Joel, nos pone en situación de acercarnos un poco más a su sentido.

La razón de esto es que el número cuatro, tanto en el ideario teosófico o cabalístico, como antes en las escuelas monásticas de la Edad Media o en la filosofía oriental, e incluso en la literatura de Jung (de constante presencia en el episodio), tiene categoría de hecho psicológico como figura que aparece en sueños en forma de cuadrado, cruz, mandala, etc., pues si hacemos caso a este autor, el número cuatro tiene cualidad arquetípica, un redondeo armónico de la tríada, de signo masculino, acogiendo el elemento femenino en la estructura de la trinidad, para conducir a la totalidad y a la regulación del cuadrado.

Así, según esta consideración de los números como formulaciones matemáticas que señalan arquetipos o fundamentos de la naturaleza, se puede decir que el cuatro es el primer número cuadrado y perfecto, origen de todas las combinaciones numéricas, pues si al equilibrio entre dos fuerzas opuestas de la naturaleza (el este y el oeste como el sí y el no de la luz, ó el 1 y el 2 matemáticos; y el sur y el norte como el sí y el no del calor), se le añade la estabilidad (el 3), y sumamos a ésta el principio o la unidad a la que tiende ese equilibrio, se llega al número cuatro (que es otra forma de decir lo que mencionaba Jung en el párrafo anterior).

Antes de interpretar la explicación del guardabosques en términos matemáticos según la concepción teosófica, diré que para ellos los números eran la expresión de leyes absolutas, y operaban con los números de dos maneras: por reducción y por adición teosóficas. La primera consiste en reducir todos los números de dos o más cifras a un número de una sola cifra; la segunda consiste en añadir todas las cifras desde la unidad hasta el mismo número inclusive.

De esta manera tenemos por reducción teosófica:

160 = 4 X 10 veces 4 (40)

320 = 4 X 20 veces 4 (80)

360 = 4 X 20 veces 4 + 10 (90)

400 = 4 X 20 veces 4 + 20 (100)

podemos realizar la primera operación de esta forma:

4 X 40 = 160

4 X 80 = 320

4 X 90 = 360

4 X 100 = 400

Si sumamos las cifras que se multiplican por cuatro, 40 + 80 + 90 + 100

nos dará la cifra 310, que sería igual a 3 + 1 + 0 = 4

Si además tenemos en cuenta que el cuatro por adición teosófica sería igual a la unidad:

4 = 1 + 2 + 3 + 4 = 10 = 1 + 0 = 1

vemos en el número cuatro la totalidad como algo que en el argot esotérico hace referencia a una ley esencial: el cuatro como totalidad y como unidad. (Sería además interesante considerar el curioso significado que para los cabalistas tenía el número 40, pues para ellos era el número de la prueba, el ayuno y el aislamiento).

Desde este punto de vista tan particular, y si seguimos a Jung, la cifra que inscribe al sujeto del inconsciente sería en este caso el cuatro, (los cuatro puntos cardinales, la cruz, el cuadrado... ), siendo entonces el cuatro la figura metaforizada (una más) de la totalidad o el sí-mismo, al que parece sugerir desde el principio de este episodio la presencia de la luna llena sobre el cielo de Alaska.

6. EN EL CORAZÓN DEL BOSQUE, ADAM

Cuando sube con el guardabosques a su puesto de vigilancia, éste le dice que no había podido ir a su consulta porque no podía abandonar en ningún momento su puesto, pues en cualquier momento podía caer un rayo: "Es una responsabilidad muy grande estar pendiente de un desastre. Es angustioso".

El elemento de fuego, de riesgo, de responsabilidad, y también la conciencia de la incertidumbre ante cualquier posible desastre, dicho en el lugar elevado desde el mismo centro del bosque, desde ese lugar en cuya parte inferior vaga Adam como ser temible para Joel, remarca la naturaleza del espacio opuesto adonde debe bajar para coger de nuevo la carretera de incendios que le lleve a casa.

Pero al caer la noche, se le para el coche y Joel se queda otra vez perdido en medio de ninguna parte. Se oyen aullidos de lobos, sonidos del bosque; sólo se ve el ojo de la luna llena. Asustado, cierra las puertas de su camioneta y se acuesta sin poder dormir. Entonces aparece Adam, primero para robarle algo, y poco después diciéndole que salga para seguirle. Joel lo hace caminando y tropezando a través de la negrura del bosque. Cuando llegan a la cabaña de Adam, empieza a tranquilizarse y dice: "Y yo que pensaba que mi casa estaba muy lejos de la civilización", y luego mirando a su alrededor: "Parece como si hubiera que pasar por dos zonas de tiempo para llegar aquí. Si no fuera por esa luna, le hubiera perdido".

Como se sabrá después, la cabaña adonde han llegado no existe en la realidad, sino entre "dos zonas de tiempo", o dicho así, en otra dimensión, que bien pudiera entenderse como la dimensión mental de Joel. Es en ese lugar situado en ningún sitio conocido dentro del corazón del bosque, donde se produce el encuentro con Adam (que Joel todavía no sabe quién es).

Adam se muestra desde el principio extramadamente insociable, huraño y brusco, y lo dice casi gritando: "No me gusta la gente", para decir luego remarcando mucho la pregunta: "¿Sabe quién soy? ¿Entiende lo que quiero decir? ¿Sabe quién soy?" Es casi una llamada a Joel, como si fuera necesario que éste debiera saber y también creer quién es él.

Adam, cuando revela su nombre y Joel no se lo cree, lo demuestra con un hecho: "Tal vez podamos mejorar esa forma tan mala en que juega al golf". Joel se queda asombrado y mira los pies descalzos de Adam, siendo entonces cuando relaciona la huella con la persona que está con él en la cabaña perdida de la montaña. En otras palabras, Joel toma conciencia de que está cara a cara con el ser que todos consideran terrible, el ser que creen responsable de cada "interrupción, mutilación y robo" cometida en el condado, tal como le había dicho por la mañana Ruth Anne.

Pero Adam, a pesar de su insociabilidad y brusquedad, le prepara una cena exquisita, comportándose con él como un excelente anfitrión. Aunque a cada intento de conversación por parte de Joel (por ejemplo, cuando encuentra una receta sobre "bolas, estilos y ?", introduciéndose otra vez el tema de lo redondo), Adam se muestra siempre cortante y le advierte que no quiere hablar de su pasado: "Mi pasado es mi pasado y me pertenece a mí y a nadie más", y sin embargo, aunque se niega a hablar de su pasado, lo hace a pesar suyo. Dice que ha estado los últimos quince años vagando en la soledad de los bosques de Alaska, que también estuvo en el Vietnam, que conocía un pequeño restaurante de la parte baja de Manhattan llamado El Café de los Cinco Sabores donde el cocinero le había robado su receta de ternera blanca, y que también había dado clases de cocina en Buffalo. Joel entonces le dice tímidamente que no entendía cómo era posible que hubiera estado en el restaurante de Manhattan y en la escuela de cocina y al mismo tiempo que hubiese estado los últimos quince años en el bosque...

Esta incongruencia sólo podía deberse a que Adam mentía. Pero en un capítulo posterior ("El gran banquete"), Maurice contrata al cocinero de ese restaurante, cuando aparece Adam y se descubre que efectivamente el cocinero le había robado su receta cuando él había dicho. Entonces, con este dato del personaje, la cuestión es: ¿qué señala Adam al demostrar que puede hacer esto: estar en dos sitios a la vez? Sólo un personaje que tuviera cualidades demoníacas o divinas podría poseer el don de la ubicuidad. Un personaje así nos lleva a pensar que los creadores de NX pensaban resueltamente en Adam como un arquetipo: mitad hombre, realidad, mitad dios, demonio, irrealidad. Además, como pasará en este mismo episodio, la cabaña donde se desarrolla la escena con Joel, desaparece al día siguiente como si nunca hubiera existido, aunque Joel encuentra una prensa para ajos...

Pero esto nos lleva a preguntarnos sobre todo por el significado que pueda tener Adam en la vida de Joel. En el sentido del relato que estamos siguiendo, la respuesta se relaciona con la metáfora de la luna llena, con el elemento de fuego (que nos hace pensar en lo demoníaco), con el ambivalente sentido del personaje: Adam como parte de la personalidad total desconocida o sí-mismo de Joel con el que éste acaba de tener el primer contacto y al que por cierto temía. Por otra parte, y si nos referimos a la serie en general, un contacto más que lo acerca al proceso de asimilación de otros contenidos en su personalidad por parte de Cicely como lugar donde la irrealidad está siempre inserta.

También es importante señalar que Adam es un extraordinario gourmet, un mago del alimento, de los sabores. Al final de la escena en la cabaña, vemos con sorpresa cómo Adam le está enseñando a cocinar a Joel. La relación entre el alimento y el crecimiento, si lo consideramos desde el punto de vista mental que es lo que se nos sugiere continuamente, no sólo esta escena, sino todo el episodio, se confirma una vez más la significación que en el presente capítulo parece tener este personaje para la evolución personal de Joel.

Hasta aquí he seguido la línea del relato que marcaba la metáfora de la luna llena en la historia de Joel, como si esta historia fuera una versión arquetípica del cuento del hombre-lobo, pues no hay que olvidar que los temores secretos de Joel arrancan a partir de una huella, y que esta huella se cifra en su inconsciente como el inicio de un mal sueño que parece abocado a experimentar.

Pero antes de ver la manera en que se resuelve esta vivencia a su regreso a Cicely, tenemos que seguir la otra línea narrativa (la del deseo) que tiene como protagonistas a Bernard y a Chris, y como fondo la presencia de la aurora boreal.

7. BERNARD LLEGA A CICELY

Si la historia que acabamos de ver nos hace seguir más de cerca la experiencia de Joel saliendo de Cicely y adentrándose en el bosque para perderse y encontrar a Adam, en la otra historia sucede al revés: es Bernard, el hermano desconocido de Chris, el que llega de Portland y se encuentra con éste en Cicely sin saber que es su hermano.

Con los primeros acordes de Bad Moon Rising (Creedence), aparece Bernard montado en una supermoto, y nada más llegar le pregunta precisamente a Joel dónde está, a lo que éste responde:

"Me he estado preguntando lo mismo desde que llegué aquí. Por fin averigüé que estamos entre el final del trayecto y en medio de ninguna parte".

O entre "dos zonas de tiempo", pues si para el médico será el bosque donde se pierde un lugar irreal, para Bernard lo será Cicely. El propio Bernard lo dice más adelante en el Brick:

"Te levantas una mañana y vas a trabajar como todos los días, nada especial. Y luego tienes un sueño, o crees que tienes un sueño. Así que vendes el piso, dejas tu trabajo y te compras una supermoto, aunque las motos te den pánico. Y coges la carretera y te diriges al norte, sin destino fijo, pero sabes que tienes que seguir y seguir y seguir, y justo cuando crees que has perdido contacto con todo lo real, te encuentras con Cicely, Alaska".

Así pues, ambos personajes se van a sentir perdidos, aunque en el caso de Bernard con un matiz peculiar, pues como contesta él mismo a la pregunta que luego le hace Ed de si se había perdido, dice: "No, sólo que no sé dónde estoy". Bernard sigue un sueño, y ese sueño lo ha llevado a Cicely, pero no sabe nada más. Sólo sabe que debía ir hasta allí para completar de alguna manera su sueño. Sentía que algo le faltaba (como le dice después a Chris), y eso que le faltaba tenía que descubrirlo en Cicely.

8. LA AURORA BOREAL

Se tiene que cubrir la carencia que establece como necesidad la primera relación entre Bernard y Chris, lo que se hará posible mediante los sueños, ya que los sueños, con palabras que dirá Chris más adelante "son los graves y agudos del sistema del sonido total". Los sueños permitirán que la falla que anuda a los dos personajes se cubra, o dicho de otra forma: que los dos hermanos, que permanecen inconscientes de su lazo familiar, se hagan otra vez uno en la consciencia de ese lazo.

Porque el episodio nos muestra antes de la llegada de Bernard, a Chris metido de lleno en el trabajo de una escultura. La ha llamado Aurora Boreal, y dice que debe acabarla "antes de que las luces alcancen su punto máximo". Sin embargo, algo le impide terminarla porque también él nota que algo le falta, aunque no sabe qué.

Es cuando Bernard cuenta el sueño que le había llevado hasta Cicely, y sus problemas de insomnio, lo que nos recuerda también el motivo que le había llevado a Dave a marcharse esa mañana, según Holling en una escena anterior:

"Dave tenía que ir a un sitio donde nunca ha ido ningún hombre para poder dormir".

La alteración que provoca ese tiempo de luna llena y la presencia de la aurora boreal, lleva a esos personajes a trazar un mismo recorrido (inconsciente) que tiene por sentido el tener que experimentar su propio sueño o pesadilla: en el caso de Joel, el temor de Adam; en el caso de Bernard (y en este caso de Dave) el tener que ir a un sitio desconocido para poder conciliar el sueño.

Luego Chris enseña la escultura a Bernard, y a este, cuando la ve, le sugiere las luces del norte. Chris se queda asombrado y dice: "!La he llamado Aurora Boreal; la aurora boreal y las luces del norte son la misma cosa!" Entonces, Bernard le ayuda a terminar la escultura instalando "protuberancias", algo que Chris no había hecho nunca.

Más tarde juegan a las cartas con Holling y Maggie en el Brick (donde Holling corre las cortinas por la fuerte luz de la luna llena), y Chris le dice a Bernard que "la comunicación es la clave aquí; es importante que estemos en la misma onda", comunicación por tanto inconsciente pues no puede mediar entre ellos el lenguaje hablado ("racional"), sino el lenguaje del gesto, intuitivo e "irracional", lo que se produce de inmediato al ganar el juego y a pesar de que Bernard apenas recuerda cómo se juega. Una comunicación inconsciente entre los dos, en este caso un inconsciente colectivo, tal como lo había anunciado el propio Chris en el momento de encontrarse en el Brick con Bernard. Una comunicación que ya se ha cumplido, pues cuando terminan la partida se despiden a la vez y deciden juntos, como si fueran una sola persona, volver a trabajar en la escultura.

En este sentido, veo la Aurora Boreal como escultura como expresión de la relación que van creando los dos personajes en el proceso de su autodescubrimiento como hermanos. A través de las luces del norte, o las luces del sueño, reflejos luminosos de la luz diurna, a través pues de lo que permanece escondido, inconsciente, los dos hermanos llegan a saber de su hermanamiento.

Pero para que estos personajes se hagan definitivamente conscientes de sus lazos fraternales, falta todavía algo importante: el descubrimiento de la figura del padre.

9. EL SUEÑO DE LOS DOS HERMANOS

Mientras trabajan en la escultura, Chris y Bernard hablan de un padre que todavía no saben que es común. Un padre que es, según sus palabras, un jugador empedernido que viajaba para ganarse la vida y que sólo podían verlo (uno y otro) cada dos años. Un padre además que, según la experiencia de Bernard, sufría de insomnio.

Después los dos se quedan dormidos y tienen el mismo sueño:

Es una casa de dos pisos. La madre de un niño le dice que lleve a su padre las pelotas que se le han olvidado. El niño deja lo que está haciendo y corre a llevárselas al camión antes de que éste se marche. El niño es ahora Chris y cuando sube al camión encuentra a Bernard, este con aspecto diferente. Bernard le dice entonces que no le gustan los sueños "porque uno nunca puede controlar su aspecto, y las personas entran y salen y estropean la continuidad", a lo que Chris responde: "No he entrado en tu sueño. Es mi sueño básico en que voy persiguiendo a mi padre para que me haga caso". Luego se dan cuenta de que al volante del camión que debería ser conducido por su padre está Carl Jung, que dice: "Aunque sé mucho acerca del inconsciente colectivo, !no sé conducir!"

Yo destacaría aquí varias cosas: el hecho de que vuelvan a aparecer las bolas blancas (el padre es un jugador empedernido), que Bernard crea que ese es su sueño, y que se lamente de que la gente estropee la continuidad (lo que nos recuerda lo que Ruth Anne decía de Adam cuando se refería a que le culpaban de cada interrupción en la vida de Cicely), que Chris haga referencia al sueño como suyo también y cuyo sentido es hacer que el padre le haga caso, y también destacar que el camión vaya conducido por alguien que, aunque sepa mucho de la mente, no sepa hacer lo más básico, como es conducir un camión.

La clave entonces está en el padre, o en la ausencia del padre para los dos hermanos, pues sólo él debería haber estado conduciendo el camión con los dos hijos. Entonces, a ellos no les queda más remedio que conocerse (comunicarse) por su cuenta, inevitablemente a través del inconsciente. Chris quiere que su padre le haga caso, que juegue con él (con ese objetivo le lleva las pelotas), y Bernard desea la continuidad, que el sueño se complete de una vez por todas. (La canción que se escucha durante el sueño remarca este cariz de un deseo con final feliz: "Señor de los sueños, tráigame un sueño que sea la cosa más guapa que se haya visto nunca (...) utilice su magia")

Es curioso que cuando se despiertan, Chris y Bernard hablen de la aurora boreal, relacionándola de alguna manera con los efectos psíquicos que los sueños están produciendo sobre ellos. Cuando éste le pregunta por la causa del fenómeno luminoso, Chris responde:

"Electrones de alta velocidad y protones del sol son atrapados por el cinturón de Van Halen, y luego se canalizan en los polos por el campo magnético de la tierra donde chocan, y eso produce esa brillante luminosidad".

Si lo interpretáramos según lo dicho antes al hablar del número cuatro, es decir, como resultante del equilibrio entre dos fuerzas opuestas de la naturaleza (el sí y el no de la luz y del calor, ó el 1 y el 2 matemáticos), al que se le suma el principio o la unidad a la que tiende ese equilibrio (el 3), tendríamos que la oposición entre electrones y protones que se canalizan, se equilibran produciendo, al choque con la tierra, un cuarto elemento, la luz.

Dicho de una manera muy sencilla: en los sueños se vuelve a unir lo que está separado con la finalidad (Jung) de producir luz o comprensión por parte del sujeto que sueña.

10. EL HOMBRE VIAJERO

Al final del capítulo se ven todos en el Brick. Joel cuenta la historia sobre Adam, pero nadie se la cree. Sólo Chris y Bernard lo hacen, y dicen entre los dos:

"Todo depende de cómo defina a Adam (...) Una cosa es que Adam sea la reencarnación de pies grandes, y otra que sea un alma perdida que por alguna razón ha decidido investigar la raza humana".

Se da por tanto aquí la síntesis de la figura de Adam, pues se resume diciendo que es un "alma perdida", o la parte perdida del alma. Porque como ya se ha dicho, la situación de la que parten los protagonistas de este episodio, es la de una situación de estar perdidos, de que algo les falta. Como hemos visto, tanto en uno como en otro caso, eso que faltaba se ha encontrado, se ha completado, pero siempre a través de la experiencia del inconsciente (donde la luna llena y la aurora boreal han tenido mucho que ver).

Es interesante ver la reacción de Joel, exultante después de su experiencia (contrástese con el temor que le había acompañado todo el tiempo), y también el momento en que Chris y Bernard, después de averiguar que tienen exactamente la misma edad, sacan las fotos de su padre y descubren que es la misma persona. Los dos dicen al unísono: "!El hombre viajero!"

El hombre viajero (la raíz de la que provienen los dos hermanos), o mito del héroe que viaja de oeste a este, de la oscuridad a la luz, para encontrarse a sí mismo, de otra manera (transformado).

11. MOON RIVER

El episodio termina con Maurice acercándose hasta la escultura de la aurora boreal, con la intención de contemplarla con más atención y ver si puede entenderla. Pero como pasa con las obras de arte, a veces le parece que sí y a veces le parece que no. Mientras, suena la preciosa canción Moon River:

Ese río, el río de la imaginación

Que fluye por tu mente

Algún día lo encontrarás.

Hazte creador de sueños

Porque los sueños se hacen con el corazón

Vayas donde vayas, yo te seguiré.

El agua que está en ti

Me revela un nuevo mundo.

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