(3.17)
PERDIDO Y ENCONTRADO.

...El viaje de descubrimiento se inicia con ojos nuevos, no buscando paisajes nuevos...

Nikita Fleischman.

nikita_davidovich_@hotmail.com

 

·          PRE-CRÉDITOS.

Hay una frase de Diderot que reza “No hay que dar espíritu a los personajes, sino saberlos situar en circunstancias que se lo den”. A la vista está que los creadores de “Doctor en Alaska” siguieron esta máxima de Diderot en su serie. En ésta cada episodio es una pequeña pieza de arte con una estructura narrativa admirable nacida de lo que se llamaría un guión de hierro. Funciona como una sofisticada máquina de ingeniería, cada escena está en el lugar adecuado y el engranaje entre ellas es perfecto.

     Nada más empezar, la escena pre-créditos. Se nos presenta a Joel Fleischman solo en su cabaña, sentado de cuclillas en una silla escribiendo una carta cuyo contenido relata su voz en off:

“Espero que te llegue esta carta. La envío a la dirección que tu madre le dio a la mía cuando te mudaste a Houston. Cuesta creerlo, 3 años desde la facultad. ¿Te acuerdas de los compañeros y cómo hablábamos del futuro?. ¡Lo conseguiste! Un hospital de lujo. Eso es un chollo. Seguramente ya sabrás que hago mis prácticas en la salvaje Alaska pero, en contra de lo que puedes pensar, me gusta. Aquí la vida es muy elemental, auténtica. Sin la interferencia de la civilización experimentas mejor las cosas. Cosas como... el silencio. Como el silencio. Sí, el silencio en su pureza. Y la oscuridad. Sí, silencio y oscuridad. En este momento todo cuanto veo a través de mi ventana es un manto negro. El infinito, la oscuridad, realmente fascinante. Te lo aseguro. No tengo una beca en la clínica Major pero me siento feliz de estar aquí. Muy, muy, muy feliz”.

Cualquiera que conozca a Joel entiende la falsedad de sus palabras y también su ácida y triste ironía. Joel no está en absoluto feliz, no disfruta de la soledad, ni mucho menos de la oscuridad de Alaska. Para el espectador que no le conozca tan bien queda clara la poca sinceridad de sus palabras por el tono en que son dichas y por el lenguaje corporal de Joel. Alguien feliz y adaptado a su “vida elemental” no se encoje en una silla con la única compañía de un palo de golf al que se aferra sobresaltado al escuchar el mínimo ruido.

Ya tenemos pues las circunstancias que rodean y dan espíritu al personaje, en este caso a Joel Fleischman; Alaska con su frío, falta de civilización, oscuridad, silencio y soledad. ...SOLEDAD...

Si se tiene en cuenta la estructura de la tragedia griega esta escena pre-créditos podría recordar el prólogo en el que, de manera generalmente monologada, se cuentan los antecedentes de la historia que va a relatarse. En este caso se resume la situación de Joel en la serie hasta este momento (solo, triste e inadaptado). La oscuridad que le rodea acentúa la sensación de profunda soledad, de vacío total y que esté de cuclillas abrazado a un palo de golf como defensa, su necesidad de afecto y compañía. También se introduce en esta escena pre-créditos el elemento de misterio que más tarde va a hacer cambiar a Joel dándole un ímpetu liberador a su intelectualismo exhaustivo (ruido o voz del exterior).

En “Perdido y encontrado” se relatan varias historias entrelazadas, como es común en cada episodio de la serie, pero al principio se nos sitúa en la llamémosla historia argumental primera. La historia de Joel, de la pérdida de su identidad como ciudadano de una comunidad y finalmente su hallazgo, la comprensión de que depende de su esfuerzo el integrarse para no ser nunca más víctima de la soledad. Pero no adelantemos acontecimientos y vayamos paso a paso.

·          CHRIS por la mañana: CORO de Cicely.

Después de los créditos encontramos el párodo, el canto inicial de nuestro coro particular. El disc-jockey trobador y voz del condado de Arrow Head, Chris Stevens, habla desde la emisora local de Cicely:

“Aquí Chris de la mañana en la K-OSO, emisora de la cadena de comunicaciones Minnifield. Vamos a hablar del tiempo. Hace frío chicos, un frío helador. Ese frío que hiela el espíritu a cualquier muchacho o le convierte en acero. Por cierto, esta mañana encontré un guante de hombre en la acera delante del estudio, es de la mano derecha. Sé que por ahí andará su compañero y su dueño muerto de frío, deseando recuperarlo.

Recordando "Lo que el viento se llevó", aquel edificio de ladrillo rojo de la era de la fiebre del oro que alberga la armería de Mel va a ser demolido. Después del temblor de 4 grados del mes pasado la señora Mel lo declaró inhabitable y cuando la señora Mel habla, Mel escucha. Lo siento muchacho”.

En “Doctor en Alaska” el personaje de Chris hace las mismas funciones que el coro en la tragedia griega, es decir, la de servir como narrador de la historia. Lo mismo nos cuenta aquello que está sucediendo y no vemos, que presagia hechos del futuro o nos cuenta los pasados. Es el elemento de enlace entre las diferentes historias que, a menudo, se distinguen precisamente porque la presencia de Chris en la radio las cierra y/o abre.

Chris comenta en ocasiones la acción que tiene lugar en la historia (en este caso, por ejemplo, la demolición de la vieja armería de Mel) y a través de sus comentarios se nos dan las claves y las consecuencias de las acciones de los personajes. Sus palabras contando historias, leyendas, se convierten en metáforas de lo que sucede a lo largo del episodio.

Ya en “The big kiss” (2.02) Maurice afirma que ayudando a recuperar la voz a Chris, Maggie está ayudando a mantener el pueblo unido. Sin él en la K-Oso, en palabras de Ruth Anne, “Hay un agujero en esta comunidad. Hay un agujero en el centro de Cicely”. Chris es la voz de la experiencia y/o de la conciencia de Cicely y, al servir de elemento de enlace de las distintas líneas argumentales desarrolladas en su sino, esta conciencia es  colectiva, de todos los habitantes del lugar y también, porqué no, de nosotros espectadores.

·          Perdido y encontrado; Joel y Maurice/ Maurice y Joel.

Como ya se ha dicho anteriormente es común que en cada episodio de la serie se desarrollen paralelamente varias tramas argumentales. En este caso destacaremos dos; la protagonizada por Joel y la protagonizada por Maurice. También suceden otras dos historias; la de Eva y su embarazo y la demolición de la armería de Mel pero estas historias son secundarias, sub-tramas, y yo me atrevería a decir que están unidas a las dos principales por un significado metafórico.

El título del episodio no es otro que el de “Perdido y encontrado”. A través de estos dos vocablos unidos por la conjunción coordinativa “y” ya se establece una dualidad, las dos líneas argumentales desarrolladas. Algunos afirman que PERDIDO se refiere a la historia de Maurice y que ENCONTRADO hace referencia a la de Joel. Yo opino que ambas designan a las dos.

Tanto la historia de Joel como la de Maurice relatan un viaje de descubrimiento al interior de uno mismo. Joel a través de la visita del fantasma de Jack y Maurice a través de la del coronel McKern. Así pues, ambos experimentan la sensación de pérdida y ambos finalmente se encuentran.

Por lo tanto, el viaje que realizan Joel y Maurice es tanto un viaje descendente (PERDIDO) como ascendente (ENCONTRADO) porque, de acuerdo con lo que Durand afirma que dice Harding[1] al citar a los gnósticos, subir o bajar equivale a lo mismo. Ambos descienden al perder algo y ascienden con algo nuevo aprendido y encontrado.

Las etapas de evolución de estos dos viajes se entrecruzan en el episodio presentándose de manera alternativa, pero aquí, para facilitar las cosas, vamos a tratar cada uno de ellos por separado e iremos viendo también cómo las otras dos historias (las de Eva y la demolición del edificio) y las palabras de Chris las completan y otorgan un significado metafórico y simbólico mayor.

·          JOEL FLEISCHMAN.

La indagación sobre uno mismo es el umbral que abre el camino tortuoso hacia lo más inesperado.



En este episodio el escéptico de Joel, el pilar del empirismo como le llama Maggie, se encuentra ante un hecho que le supera, ante una circunstancia que hace que le conozcamos mejor; escucha al fantasma de Jack, el anterior inquilino de su cabaña que se quitó la vida en ella.

Lo hace de noche porque, como bien captó Novalis, la noche es símbolo del inconsciente y permite a los recuerdos perdidos “tornar al corazón”. La noche es el seno de la revelación del individuo que contacta a través de su misteriosa intimidad con lo sobrenatural. Novalis llega a decir sobre ella; “sales a nuestro encuentro abriéndonos el cielo y trayendo las llaves de las moradas de los bienaventurados, de los silenciosos mensajeros de infinitos misterios”. En este caso, la oscura noche de Alaska le trae a Joel el misterioso y todavía indescifrado mensaje de Jack.

Al principio Joel atribuye lo que escucha –ruido o voz, no sabe bien cómo definirlo- a un efecto climatológico de algún tipo. Acostumbrado ya a los efectos del deshielo, del aurora boreal, etc que suceden en Cicely llega a preguntar a Marilyn si sabe de algún suceso de la naturaleza de Alaska que él desconozca que esté teniendo lugar en ese momento y sea la causa de lo que le quita el sueño por la noche. Pero Marilyn le dice que no. Esta negativa desconcierta a Joel que vuelve a preguntar en el Brick a Holling y Ruth Anne acerca de qué puede ser lo que él escucha de noche. Finalmente le hablan de Jack, la persona que se quitó la vida de un disparo en su cabaña.

Así pues, aunque hay muchos ejemplos a lo largo de la serie en que se ve la influencia de Cicely (Alaska) en el comportamiento de sus habitantes, sobretodo por su clima (la aurora boreal, la luna llena, la hidropesia glacial, el desorden hivernal afectivo, el deshielo, el sol de medianoche, etc) en “Perdido y encontrado” quien influye en Joel, quien le habla, no es el clima, sino el pasado de Cicely, el fantasma de un ciceliano que falleció hace ya 40 años. Pues, como dice Jung, “Lo inconsciente, en cambio, es lo universal: une a los individuos (...) con los hombres del pasado y su psicología”[2]

Ante el dato de que se trata de una visita del más allá Joel reacciona tal y como cabía esperar, con miedo y rechazo. Miedo porque, como dijo Howard Phillips Lovecraft, la emoción más antigua y más intensa de la humanidad es el miedo y el más antiguo e intenso de los miedos es el miedo a lo desconocido. Y con rechazo porque su mentalidad racional y científica le impide creer en fantasmas. Este escepticismo de Joel le hace ponerse a la defensiva al hablar del tema tanto con Maggie como con Ed.

“Joel: Anoche escuché algo.

Maggie: ¿Escuchó algo?

Joel: Sí, parecido a una voz.

Maggie: Un momento... ¿Joel Fleischman, médico de Nueva York, culto y racional denuncia el encuentro con lo sobrenatural? ¿Este pilar del empirismo llega a una primitiva ciudad de Alaska y cree en fantasmas?

Joel: No creo en fantasmas.

Maggie: ¿Entonces?”

 “Joel: Esto es ridículo. ¡Fantasmas! Ed, ¿tú crees en fantasmas?

Ed: Seguro.

Joel: ¿De veras? Vamos. Piensa en los millones de personas que han muerto. ¡Si hubiera fantasmas estarían en todas partes!

Ed: Pues están.

Joel: Fantasmas... en todas partes.

Ed: Algunos hacen más ruido que otros. Como cuando tienen una cuenta pendiente.

Joel: Un momento... ¿una cuenta pendiente?

Ed: Ya sabe, el suicidio. Condenados a rondar el sitio donde se quitaron la vida... Acaso Jack intenta advertirle.

Joel: Advertirme... ¿Advertirme qué?

Ed: Igual que le pasó a Demi Moore, sabía demasiado. Tuvo que volver Patrick Swayze para salvarla.

Joel: Eso es una película.

Ed: Sí, sí... Pero pregúntese a sí mismo, Doctor Fleischman. ¿Por qué ahora? ¿Por qué usted? ¿Por qué oye a Jack ahora? ¡Buenas noches!”

Iain Crawford, en su artículo “Reading TV: Intertextuality in Northern Exposure”[3] afirma que la intertextualidad en “Doctor en Alaska” se extiende hasta categorías de representación como es el uso ocasional de artes visuales e, incluso, de motivos de los personajes como sus camisetas. En esta escena entre Ed y Joel podemos ver que visten una camiseta con los lemas “Alaskan Riviera” y “Columbia University” respectivamente, de manera que representan los dos mundos posibles y opuestos que están hablando en este momento.

El mundo mágico, surrealista y salvaje de Alaska habla a través del indio Ed Chigliak defendiendo la existencia de los fantasmas. El mundo racional, científico y escéptico de Nueva York da su opinión al respecto a través del médico judío Joel Fleischman, su representante en esta región fronteriza.

Hay una diferencia de opiniones y de maneras de ver la vida considerable en estas dos mentalidades, la de Ed y la de Joel. Frente al Romanticismo de Ed se encuentra el Racionalismo de Joel, frente al espiritualismo intuitivo del chamán indio se encuentra el conocimiento empírico del médico judío.

El historiador de arte Wilhelm Worringer habló en su Tesis Doctoral[4] de empatía y de abstracción en el arte pictórico pero sus reflexiones pueden extenderse a toda actividad humana. Worringer afirmaba que debemos liberarnos de la racionalización de la visión, de ese modo de ver que parece natural para cualquier persona educada y que parece que no hay manera de transgredir. Él apostaba por forzar la manera primitiva de mirar que no está perturbada ni por el conocimiento ni por la experiencia. En definitiva, hablaba de volver a un arte primitivo de la mirada. Apelaba a la fuerza creativa concentrada en las reservas del pasado porque, ante todo, el primitivismo debía ser un aire fresco, profundo y duradero antes de que la decisiva palabra del futuro fuese pronunciada.

Si trasladamos estas ideas de Worringer a la situación de Joel en esta conversación con Ed en “Perdido y encontrado” vemos que hay una lucha entre la empatía y la abstracción. La empatía como proceso de adaptación está representada por Ed. Éste, como persona empática, acepta los hechos del mundo, a menudo mágico y sobrenatural, de Cicely con naturalidad. Los hace suyos e interioriza interpretándolos libre y subjetivamente. Por el contrario, Joel es el representante de la abstracción y, como tal, percibe el mundo de Cicely como algo exterior a él, como un ente independiente e incomprensible lleno de vida y que intenta oprimirle. Su visión racionalista establece límites entre el yo (Joel)-sujeto y aquello (Cicely)-objeto. Ante esta visión del mundo de Cicely como una amenaza Joel se retrae en sí mismo intentando contrarrestar la influencia del exterior. Teme disolverse por la influencia de Cicely y, por eso, se aisla de ella y se refuerza en sus valores como sujeto aparte.

Esta difícil relación entre las dos entidades que son Cicely y Joel es un eje fundamental de “Doctor en Alaska” y sobre el que pivota gran parte de la mitología de la serie. Se pueden mencionar otros dos episodios en los que vuelve a ser tema central de una de las tramas creadoras; “Northern Lights” (4.18) y “Altered Egos” (5.04).

Si se quisiese establecer una relación entre estos dos episodios y el que ahora nos ocupa, veríamos que “Northern Lights” se relaciona con “Perdido y encontrado” por oposición. En él la comunidad de Cicely se une contra el individuo Joel cuando éste se declara en huelga porque le niegan las vacaciones que estipula su contrato laboral.

En cambio, “Altered Egos” puede considerarse una completación del desarrollo de cicelización que inicia Joel en “Perdido y encontrado”. En este capítulo cuarto de la quinta temporada Joel muestra con más claridad que nunca su miedo a la influencia de la comunidad de Cicely (Alaska) y la sensación que tiene de pérdida de su identidad como individuo-sujeto, de su individualidad. Citando de nuevo a Jung, “Sabemos que los individuos, por mucho que los separe la diversidad de los contenidos de su conciencia, se parecen más cuando se les considera desde el punto de vista del inconsciente. (...) Sólo la individuación produce diferencias”[5]

En “Altered Egos” a Joel se le plantea un conflicto parecido al que tuvo en “Perdido y encontrado”; nacer en Cicely significa para Joel morir en Nueva York. Novalis mismo afirma que para que el sujeto capte una idea debe dejar de ser individuo, debe suprimir su individualidad, morir en sí mismo...

Joel: Lo estoy perdiendo. Ya lo he perdido.

Maggie: ¿El qué?

Joel: Nueva York. Esto no es morriña, es mucho más que eso. Estoy ante un serio derretimiento de mi personalidad. Joel Fleischman, el médico judío de Nueva York. Si me quitas eso ¿qué queda? ¿quién soy? Es como la invasión de los ultracuerpos. Me están reemplazando por un insidioso doble de Joel Fleischman que habla de la rotación de los cultivos y de los carburantes. ¡Tengo que detenerle antes de que sea tarde!”

Esta situación, para Joel angustiosa, es en “Altered Egos” síntoma de madurez para Maggie.

Joel: Me siento como si hubiese perdido una parte de mí mismo.

Maggie: Fleischman, quizá merezca la pena perderla, ¿no crees? A mí me parece señal de madurez.

Joel: Por favor, ahórrate el rollo psicológico, O´Connell.

Maggie: Vamos Fleischman. ¿Qué significa madurar? Cambiar. Una serpiente cambia de piel para ser una serpiente más grande. ¿Comprendes? Para seguir adelante hay un desprenderse de algo. Esa obsesión con Nueva York... ¿No te has parado a pensar que es lo que te impide ser tú mismo y relacionarte con los demás?

Joel: ¿Qué quieres decir?

Maggie: No es muy sano, Fleischman. Adiós”.

Joel y Maggie habían mantenido una conversación muy similar a ésta en “The body in question” (3.06).

Maggie: Está deprimido porque piensa que todos somos tontos por creer en Pierre.

Joel: No.

Maggie: ¿No?

Joel: No. Estoy deprimido porque creo en Pierre. Tantos años de riguroso saber académico no han servido de nada. El esmero y no digamos el caro desarrollo de una inteligencia de finales de siglo XX... En un santiamén mi personalidad se ha ido al garete, se esfumó.

Maggie: Fleischman, me ha dejado... No sé qué palabra emplear.

Joel: ¿Cómo?

Maggie: Asombrada.

Joel: ¿Qué tiene este sitio? ¿Es el agua? ¿El aire? Estoy cambiando, mutando de una forma absurda y grotesca. Resulta que creo que Napoleón estuvo aquí en vez de en Waterloo. ¿Qué pasa conmigo? ¡Mis facultades! ¡Mi sentido común! ¡Los pierdo! Me encanta que el trastorno de mi psique le resulte tan divertido.

Maggie: Vamos, Fleischman. Así es la vida. Mire, llegó aquí con una visión limitada del mundo. ¿Qué hay de malo en perderla, eh? ¡Vamos!”

La solución de Joel ante este miedo a perder su identidad –si se quiere, a madurar, a tener una mente más abierta- es, desde los albores de la serie, el aislamiento. Su coraza protectora -Adam habla de “fachada compensatoria” en “Roots” (3.07)- es la de acentuar su carácter antisocial y dar siempre como respuesta argumentos científicos demostrables y fundados en su lógica racional. Se autoproclama defensor de la luz de la ciencia como metáfora del conocimiento y le perturba la presencia de la noche como misterio. Un misterio que lo que busca es liberar a Joel de sus vicios, de sus errores, de su excesiva dependencia de la visión, del conocimiento y de una educación convencional. La llamada de la noche busca ponerle en un contacto más profundo con la realidad, pero no la física que él ve, sino la esencial, la espiritual que él empieza a percibir.

 

 Ahora, en “Perdido y encontrado”, debe aceptar que su aislamiento voluntario no es una alternativa porque ante la extraña y misteriosa situación que está viviendo ni siquiera encuentra refugio en su casa. Su cabaña ya no es un lugar tranquilizador y amado sino un laberinto con un pasado misterioso que le produce más de un escalofrío. Ante la impotencia que le causa lo sucedido, se siente PERDIDO y se ve obligado a salir de su reclusión y participar del exterior, y lo hace primero pidiendo ayuda o, más bien, exigiendo una solución a Maggie O´Connell, su casera.

“Joel: O´Connell, llevo dos noches en blanco esperando oír voces. Cada sonido, cada rama azotando mi ventana, el soplo del viento, lo que sea me provoca sudor frío. Mi corazón se acelera, me sube la tensión. ¿Qué quiere que le diga? ¡No puedo vivir así!

Maggie: Oh, Fleischman, cálmese. Está sacando las cosas de quicio.

Joel: No, no se saldrá de ésta dejándome como si yo fuese un histérico. Muy bien, quiero que sepa que vivía de alquiler en Nueva York, en la puerta de al lado vivía un homicida violento pero lo aguanté. ¿Y sabe por qué?

Maggie: Seguro que va a decírmelo.

Joel: Porque era una comunidad. El edificio entero compartía el terror. Pero esto es diferente, sólo me toca a mí. Hubo sangre en mi suelo.

Maggie: ¡Hace 40 años!

Joel: De acuerdo, si a usted le da igual tengo una solución equitativa; cambiamos de cabaña. Usted dormirá allí.

Maggie: No.

Joel: ¿No?

Maggie: No.

Joel: No...

Maggie: Está bien, haré lo que pueda.

Joel: ¿de veras?

Maggie: Sí.

Joel echa en falta una comunidad en la que sentirse integrado y que le dé fuerzas para afrontar los hechos. Pero, sin ser consciente de ello, su miedo a perder su identidad neoyorkina le ha encerrado como sujeto urbano en la soledad y el aislamiento ocasionando la ruptura de los lazos sociales. Joel está sufriendo en sus carnes uno de los peores monstruos de la civilización (aunque sea de una civilización muy rudimentaria en el caso de Cicely); la soledad. No en vano, Chris en la radio reflexiona sobre el castigo del exilio en las antiguas sociedades griegas y romanas.

“En las antiguas Grecia y Roma la comunidad, la ciudad lo era todo, lo único que había. Sin ella no existía identidad. Si ofendías a la autoridad ya podías echar a correr, la gran “E” de exilio, persona non grata. Ahí tenéis a Edipo, aquel desgraciado que mató a su padre y se casó con su madre. ¿Le ahorcaron? ¿le cortaron el cuello?. No, leamos, "Que huya, que no se acerque a los templos, que ningún ciudadano le hable o reciba. Que no le admitan en la oraciones y en los sacrificios. Que nadie le ofrezca las aguas lustrales". Nosotros decimos dar la espalda, buuuurrrrrrrrrr ellos lo llamaban la pena capital. Pensadlo”.

Al ver la imposibilidad de dominar el espacio de Cicely a su manera, de hacer que los demás entiendan su situación, Joel inicia en solitario, cual héroe miniaturizado, un viaje de descubrimiento para hallar una respuesta.

Ante lo desconocido y misterioso del fantasma de Jack empieza a buscar información sobre él, ponerle rostro y personalidad. Joel busca borrar el miedo a lo desconocido, arrojar luz a esa oscuridad nocturna. Y, sin saberlo todavía, empieza un viaje de descubrimiento de su propia persona. Un viaje edípico, como viene a decir el filósofo Chris, de autoconocimiento.

Joel acepta la posibilidad de la existencia de fantasmas, de que realmente sea el espíritu de Jack lo que escucha. Cree pues en el espiritismo, en la supervivencia del alma de la persona después de la muerte de su cuerpo. De hecho, curiosamente el fenómeno que determinó el surgimiento del espiritismo moderno ocurrió en 1848 en la pequeña ciudad de Hydesville, en el estado americano de Nueva York. En la casa de la família metodista de John D.Fox aparecieron pintadas en las paredes y se determinó que eran hechas por el espíritu de un hombre que había sido asesinado en esa casa.

Como doctrina el espiritismo surgió a raíz de la publicación de “Le livre des esprits” (1857) escrito por Allan Kardec, pseudónimo del profesor Hippolyte Léon Denizard Rivail. Según su doctrina el espiritismo se resume en cinco puntos.

1.     Existencia de Dios como la inteligencia cósmica responsable del universo.

2.     Existencia del alma o espíritu que conserva la memoria y asegura la identidad del individuo después de su muerte.

3.     Ley de la reencarnación por la que todas las criaturas retornan a la vida terrenal y van, sucesivamente, evolucionando en el plano intelectual y moral al expiar sus errores del pasado.

4.     Ley de la pluralidad de mundos que contempla la existencia de varios planos habitados que ofrecen un ámbito universal para la evolución del espíritu.

5.     Ley del KHARMA por la que se enlazan las vidas sucesivas del espíritu dándole un destino.

 

Según todo esto, la salvación de alguien depende de la evolución de su espíritu a lo largo de sus distintas reencarnaciones. En “Perdido y encontrado” Jack sería un espíritu condenado que habita en un mundo espiritual paralelo al mundo físico -por llamarlo de algún modo- de Joel. Jack busca su salvación a través de la expiación de su pecado. Su pecado no es tanto el suicidio fruto de su depresión como la causa de ésta; su  aislamiento voluntario.

Al contemplar esta posibilidad, al aceptar la existencia de un alma en pena, Joel realiza una bajada (DESCENSO) al mundo de los muertos representada formalmente por las escaleras de la tienda de Ruth Anne que descienden al sucio y húmedo sótano donde están las cajas con los documentos de Cicely. No en vano, Mircea Elíade[6] dice que la escalera representa plásticamente la ruptura del nivel que hace posible el paso de un mundo a otro. Pero esta bajada es a su vez una subida (ASCENSO) porque, a través del conocimiento de la figura de Jack, Joel empieza a renacer, a acercarse a esa visión primitiva que defendía Worringer. Es el choque inevitable entre la luz –del conocimiento, ya lo dirá más tarde Chris en “Northern Lights”; “la luz es conocimiento”- y la noche. Entre la razón de Joel que busca una explicación y la mayor subjetividad posible, el alma de Jack. Es el inicio de la fusión del yo (Joel)-sujeto y aquello (Jack)-objeto de estudio.

 

Joel no sólo encuentra en los archivos de la ciudad información sobre quién era Jack, sino también sus objetos personales y una fotografía. Jack empieza a cobrar vida ante los ojos de Joel. Descubre que era un hombre blanco, soltero, de 30 años, pelo rubio corto, ojos marrones... Un hombre con muchos puntos en común con él. Jack no sólo vivió en su cabaña sino que, como Joel, era un joven solitario que tenía toda la vida por delante... pero que acabó suicidándose en la soledad de su aislado hogar porque se volvió depresivo. Como dice Ruth Anne, es fácil perder el rumbo cuando se está atrapado solo en un país de nieve e invierno.

Joel no puede dejar de pensar en Jack, en el porqué de su muerte y en el porqué de la presencia de su fantasma en su vida... ¿Por qué escuchar a Jack ahora? A medida que avanza en sus indagaciones sobre la persona de Jack y las circunstancias de su vida y muerte, más atrapado se siente por él. Como dice Schopenhauer; “Ha llegado a concentrarse en la visión intuitiva absorbiéndose enteramente en ella...olvidándose de sí mismo como individuo y de su voluntad y convirtiéndose en puro sujeto, en claro espejo del objeto, de tal modo que no se puede separar el sujeto que percibe de la percepción misma, sino que ambos son una misma cosa”.

Joel llega incluso a rechazar la solución del exorcismo que le propone Maggie aludiendo a que en su religión (el judaísmo representado por un elemento visual como es el  tallit -chal de oración- que cubre el sofá en el que está sentado Joel) no existe tal cosa y que, además, es considerada una práctica primitiva y supersticiosa.

El exorcismo es la ceremonia religiosa destinada a anular la influencia que los demonios y/o malos espíritus tienen sobre cosas o personas y a forzar su desalojo de los cuerpos que poseen. En este caso, Jack sería desalojado de su antigua casa, ahora de Joel, para dejar de influir en él y ser condenado a la eternidad en el infierno. Pero Joel no quiere cargar con la responsabilidad de ser el causante del eterno tormento de alguien. La verdad es que ha llegado a apreciar a Jack y su “influencia o posesión” no le molesta, no le considera un mal. Jack, igual que él, realiza su viaje eterno en solitario. Joel y Jack son, respectivamente, la soledad en la vida y en la muerte.

El exorcista le dice a Joel que el sufrimiento de Jack no será en vano si sirve de ejemplo a otros y, en este caso, sirve de ejemplo a Joel porque, finalmente, el valor de las cosas se invierte. Como en las teorías heliopolitanas, el reino de los muertos del que proviene el fantasma de Jack que era una morada infernal y temida se convierte poco a poco en la simple réplica invertida de la morada terrestre. La amenaza de las tinieblas se convierte en una sanidad bienhechora.

Gracias a Maggie y la analogía que ella le expone, Joel comprende que, en realidad, no era tanto la situación de Jack lo que le angustiaba, como la preocupante similitud de su situación personal con la de Jack en el momento de su suicidio.

“Joel: Fíjese. Jack juró apuntar 10 palabras nuevas cada día, yo hacía lo mismo. (...). ¿Se ha fijado en estas letras? Debía ser zurdo. Mire, su pipa, se ve la huella de los dientes. La mordió. ¡Pobre Jack! Parece que le estoy viendo; solo en mi cabaña, mordiendo su pipa.

Maggie: Fleischman, fíjese en usted.

Joel: ¿Qué pasa?

Maggie: Está obsesionado.

Joel: Ni hablar.

Maggie: Si lo está y ¿sabe por qué?

Joel: ¿Por qué?

Maggie: Fácil. Usted es Jack. Se identifica con él. Usted es Jack y Jack es usted.

Joel: Muchas gracias, Doctor Joyce Brother por tan agudo análisis.

Maggie: Vive solo. Él vivió solo. Es antisocial. Él fue antisocial. No tenía amigos.

Joel: ¡¡¡¡Un momento!!! Yo tengo amigos. Muchos amigos.

Holling: Aquí tienes, Maggie.

Joel: Holling, somos amigos ¿verdad?

Holling: ¿Amigos?

Joel: Sí, amigos.

Holling: Nunca lo ví de esa manera. Te tengo mucha simpatía, Joel, pero tiendes al aislamiento. Es tarde. 5 minutos y cierro.

Joel: Uno solamente, O´Connell.

Maggie: Admítelo, Fleischman. Lo dejó muy claro desde el principio diciendo que sólo estaba de paso. Hizo todo lo posible para mantener a la gente a distancia. ¿Recuerda su Almanaque? Lo he visto. Marca cada día con una gran x negra. Nunca deshizo su equipaje. Si mañana le cayera una roca encima, rezaríamos por usted y Maurice pediría un médico nuevo”.

Joel ha realizado el viaje a solas pero es Maggie quien da con la clave del insomnio de Joel al decirle; “Usted es Jack, Jack es usted”. Su contacto con lo sobrenatural le ha servido a Joel para conocerse mejor a sí mismo. Se ha autoanalizado al haber estudiado la figura de Jack, es la fase del espejo de la que habla Requena[7]. Joel se da cuenta de que buscando fuera ha encontrado algo dentro porque el abismo está en nosotros mismos. El trágico final de Jack en Cicely hace 40 años simboliza los peores presagios del futuro de Joel en la Cicely actual.

Como dijo Víctor Hugo “cosa inaudita... es dentro de uno mismo donde hay que mirar lo de fuera. El profundo espejo sombrío está en el fondo del hombre. Ahí está el claroscuro terrible... es más que la imagen, es el simulacro, y en el simulacro hay algo de espectro... Al inclinarnos sobre ese pozo... vemos allí, a una distancia abismal, en un círculo estrecho, el mundo inmenso[8]”.

Joel comprende que la advertencia de Jack era la de la necesidad de cambiar el rumbo de su vida para evitar un final similar. Jack salva a Joel y viceversa. El guante que mencionaba Chris metafóricamente ya ha encontrado su pareja. La conciencia de Joel ha hecho un esfuerzo para exorcizar e invertir las tinieblas, el ruido y los maleficios que parecían los atributos primeros de su caverna sumida en el manto oscuro de la noche... Joel demuestra una voluntad romántica de inversión y vuelve a considerar su cabaña como un refugio, como el símbolo de su paraíso inicial.

Una de las características fundamentales que debe dejar de lado Joel es su tendencia al aislamiento que menciona Holling, su actitud antisocial e individualista. Su aversión continuamente manifiesta por haber sido desterrado a ese cementerio rural que es Cicely se deja ver ya, demostrando lo que más tarde dice Maggie sobre la cuenta que Joel lleva de su condena en Cicely en su Almanaque, al principio del capítulo en la conversación con Marilyn.

Marilyn: ¿le suscribo al New Yorker?

Joel: Por supuesto.

Marilyn: ¿4 años?

Joel: No empieces, 3.

Marilyn: Ah, ah... 4.

Joel: 4 no, nada de 4. 3 años, 8 meses, 22 días y 15 horas”.

Joel se ha dado cuenta del importante papel que tiene la comunidad, y ha sentido la añoranza de una con la que contar en caso de problemas.

En este episodio Chris en la radio habla, no por casualidad,  de los orígenes de las ciudades.

Y volviendo al fenómeno que llamamos Cicely, Alaska tal vez os preguntéis de dónde surgieron las ciudades... Como casi todo, a partir de una idea. Nuestros antepasados tenían la noción de que los muertos no morían realmente, que seguían en un mundo subterráneo. Para asegurarles comida y vino apuntaban en el calendario días de alimentación. Había ritos, fiestas, religiones. Bien, si a unas cuantas familias les dais la misma religión tenemos una tribu y con unas cuantas tribus; Atenas, Tebas, Roma. Es extraño pero cierto. Las ciudades se deben a que los pueblos antiguos querían tratar bien a sus muertos. No es casualidad que las iglesias y los cementerios se encuentren juntos. La ciudad de los muertos yace rodeada por la ciudad de los vivos”.

Así pues, Joel recibe una lección de un muerto con quien se ha sentido terriblemente identificado y que ha resultado ser una representación de él mismo. Recibe una lección de una parte de la Cicely del pasado para nacer en la Cicely del presente y del futuro. Joel decide no tener el mismo trágico final que Jack tuvo y no sólo acepta a Jack, cuya fotografía enmarcada ya decora su casa, sino que acepta su hogar, la historia de su hogar y acepta abrirse a Cicely, bautizarse como ciudadano de esa ciudad que no es únicamente sus edificios -que son solo palos y piedras como ejemplifica la demolición de la armería de Mel- sino el espíritu infundido en ellos. Y lo hace inteligentemente siendo el anfitrión de una fiesta en su casa pues, como dijo él mismo en “All is Vanity” (2.03), ”la inteligencia viene determinada por la capacidad para adaptarse”.

Éste es un punto de inflexión clave en la serie y en la trayectoria de Joel en ella. ¿Es el principio de su “cicelización”? Esto mismo le pregunta Maggie... “Que Joel de una fiesta. ¿significa un esfuerzo para ser una persona sociable?”

Yo creo que la mejor respuesta es la que el mismo Joel da: “Nada de eso. Sigo detestando este yermo helado. Me hago a la idea de que es una prisión, un sitio horrible, pero se puede... conocer gente amable”. Hasta ahora Joel se había sentido PERDIDO en un lugar donde, como él dice, la vida es esencial, sin la interferencia de la civilización y donde se experimentan las cosas de manera diferente. PERDIDO porque únicamente experimentaba el silencio y la oscuridad. La soledad, el frío, el deber de un contrato. Ya era hora de encontrarse a sí mismo, al menos de buscarse, de buscar su lugar en Cicely, de no tender más al aislamiento. De hallar su identidad.

Ya se ha dicho que Chris reflexiona sobre esto en la radio, poniendo acertadamente como ejemplo el personaje de Edipo. Este personaje trágico es un ser que acabó descubriendo en su interior el secreto más terrible. En “Perdido y encontrado” Joel también ha acabado descubriendo que es en su interior donde radica la fuente de sus problemas, su naturaleza antisocial es quien le puede ocasionar un fatal desenlace.

Pero el desenlace del episodio no es en absoluto fatal, sino todo lo contrario, muy esperanzador. Es el alegre comenzar de un nuevo hombre que menciona Novalis en el quinto Himno. Joel es un neonato como ciudadano activo en Cicely que ha encontrado sus raíces del ser en el no-ser[9] de Jack. Este ambiente de nacimiento y esperanza se ve reforzado por el hecho de que el viaje de Eva con los exhaustivos análisis médicos a los que se somete dé como diagnóstico final la feliz noticia de un embarazo.

Eva dice: Todo cambia, se te olvida tu yo. No te preocupas de ti misma, te concentras en el niño. Para Joel las cosas también cambian, deja a un lado su individualismo, su ensimismamiento y aislamiento y se concentra más en el conjunto, en el espíritu de Cicely (Alaska). Cae su pasado de ser huraño y solitario igual que cae el viejo edificio de la armería de Mel porque, como dice Chris en la radio, “las ciudades, los edificios y los países tienen ciclos vitales como los humanos, vienen y se van. No son más que palos y piedras. Lo que cuenta es el espíritu infundida en ellos. En cuanto a mí, mi visión permanece”. La que permanece es la visión de Cicely, del espíritu de Cicely, no olvidemos que Chris es la voz y esencia de este pueblo artístico, mágico, surrealista de Alaska. Y es la visión de este espíritu de Cicely lo que ha observado y abrazado Joel al salir de ese manto oscuro de la noche que le envolvía.

Para Roland Barthes la función primordial del coro es la de preguntar, la de incitar a la meditación, ya sea preguntando directamente o reflexionando en voz alta. Como cierre y éxodo de este episodio de “Doctor en Alaska”, Chris en la K-OSO desea las buenas noches con el siguiente pensamiento:

“Los antiguos sabían que compartimos un destino común. Se reunían alrededor de su hogar. De su fuego sagrado. No solamente para recordar a sus muertos sino para reconfortarse mutuamente en su viaje inevitable. Einstein lo dijo así "Extraña es nuestra situación sobre la Tierra. Pero hay una cosa que sabemos: el hombre esta aquí por el bien de sus semejantes, sobre todo de aquellos de cuya sonrisa y felicidad depende la suya propia. Y por el bien de los incontables desconocidos con cuyos destinos nos unen los lazos de la simpatía”.

Joel aprende a ver más allá de la infraestructura de Cicely, de su terrible clima, de sus incomodidades. Empieza a ver de manera primitiva y a no dejar que el frío hiele su espíritu y no le permita participar del espíritu de Cicely; sus gentes. En esta acción transformadora que ha tenido lugar en la persona de Joel puede ser posible reencontrarse con el mito del héroe colectivo; la fraternidad totémica. Como dijo Whitman; I´m lots. Joel temía perderse como persona por culpa de Cicely pero es finalmente ésta, como comunidad, quien le salva de su soledad, el verdadero mal.

Hermoso final el de la estampa fotográfica con las sonrisas en off de cada uno de estos cicelianos. Como dijo Walter Benjamin “en la idea de felicidad late inalienablemente la idea de salvación”. De sus sonrisas y felicidad depende la de Joel, también la nuestra propia como espectadores y como cicelianos de corazón que somos.

·          MAURICE MINNIFIELD.

No criamos héroes sino hijos que, más tarde, se convierten en héroes a nuestros ojos.

Hay una diferencia básica entre la historia de Joel y la de Maurice en este capítulo. Así como la visita de Jack es inesperada por Joel, la del Coronel Gordon McKern es muy ansiada por Maurice.

Ya hemos dicho que Joel reconstruye la historia de Jack y la vive como si se tratase de su propia vida, se identifica con él. Pero finalmente aprende que no es así, que a pesar de las semejanzas él es Joel y no Jack. De este modo experimenta lo que sabe de Jack como un cuento.

Como dice Bruno Bettelheim en Psicoanálisis de los cuentos de hadas, los cuentos de hadas narran acciones protagonizadas por individuos corrientes, hablan de todo el mundo. De hecho, Bettelheim llega a decir que por eso sus nombres propios son genéricos (“la llamaban Cenicienta porque siempre estaba sucia de ceniza y polvo”[10]) o muy comunes poniendo precisamente como ejemplo el nombre de Jack.

Los cuentos de hadas no buscan dar lecciones ni exponer las soluciones a un problema de manera tajante. Por el contrario, se limitan a sugerir una posibilidad, que tiende a ser con un final feliz, aunque en este caso el de Jack no lo fuese.

Así lo interpreta Joel, el final de Jack fue el que fue porque él tomó sus decisiones pero a pesar de que se identifica con él, o precisamente por esta identificación, encuentra su propia voz y, también, su propio camino y final.

En cambio Maurice tiene idealizada la figura del coronel Gordon McKern hasta el punto de pensar que es un héroe mítico cuyas hazañas nadie puede igualar. Pero vayamos por partes y veamos las diferentes etapas en las que se desarrolla el viaje de Maurice.

En un primer momento vemos a Maurice supervisando la limpieza de su flamante Cadillac que está efectuando Ed. Maurice quiere que el coche quede impecable, reluciente como una patena. En ese momento llega Shelly y se sorprende ante el hecho de que siendo invierno Maurice haya sacado su Cadillac a la calle. Maurice les explica a ambos, a Ed y Shelly, el motivo de haber hecho una excepción; la llegada del coronel McKern, su antiguo superior, al que presenta con todas las virtudes posibles.

“El coronel McKern no fue astronauta, a él no le metieron en una lata de sardinas para lanzarlo al espacio. Al Coronel McKern no. Era aviador. Si no podía volar no quería saber nada. Fue mi superior en Corea (...) Había un concesionario en Houston. Repartía coches a todos los soldados. Yo iba a coger uno como todos los demás, erpo el Coronel McKern dijo; Minnifield, en este momento histórico representas al sueño americano. Es justo y apropiado que conduzcas el sueño americano. El Coronel merecía ese coche igual que yo, se lo hubiera dejado pero el Coronel no cogía nunca nada de nadie; así era el Coronel McKent”.

Como dice Joaquín Mª Aguirre en su estudio[11], Aristóteles en su Poética señalaba que habían tres maneras distintas de mímesis del héroe; “mejores que nosotros, o peores o incluso iguales”.

Está claro que en el caso de Maurice él define al Coronel como su superior adoptando el puesto, por lo tanto, de admirador. El héroe es siempre una reencarnación de ideales. En “Perdido y encontrado” no es tan interesante la figura del Coronel McKern por sí sola como ver su figura de héroe idealizado y mítico a través de los ojos de Maurice.

En la segunda escena del viaje de Maurice encontramos a éste en el Brick presentando con sumo orgullo al Coronel a todos sus amigos; Ruth Anne, Holling, Shelly, etc. En las ondas radiofónicas de la K-OSO está sonando de fondo la canción “Side by side” de Kay Starr cuyo estribillo reza;

“Through all kinds of weather, what if the sky should fall?

As long as we´re together, it really doesn´t matter at all.

When they´ve all had their troubles and parted,

We´ll the same as we started,

Just trav´lin´ along, singin´ a song, side by side[12]

     Al finalizar la canción Chris anuncia; “Estaba dedicado al Coronel McKern. Impecable ejemplo de integridad, fuerza y honor, por su amigo y subordinado Maurice Minnifield. ¡Lealtad!”.

     Como ex astronauta y como ex piloto de los Estados Unidos de América, la mentalidad militar de Maurice tiene muy clara cuáles son las virtudes dignas de admiración y, a sus ojos, todas ellas están encarnadas en la figura del Coronel McKern, un modelo al que Maurice aspira emular. Porque, como suele suceder, las personas acostumbran a engendrar a sus héroes de acuerdo a la imagen idealizada que tienen de sí mismas fabricando de este modo un sueño de ser mejores.

La importancia que los héroes tienen en la manera de ver la vida por parte de Maurice ya se vió en el segundo episodio de la primera temporada “Conocimiento, experiencia e inteligencia nativa”. En este capítulo, Maurice despide a Chris como locutor de la radio de Cicely al manchar la imagen de uno de los grandes héroes de América, el poeta Walt Whitman, comentando su homosexualidad. “Necesitamos a nuestros héroes” afirma Maurice ante Chris. El hecho de que a sus ojos sea necesario mantener en secreto la orientación sexual de Whitman para proteger su reputación -considerando de esta manera que un homosexual es un héroe menos respetable o, incluso, es menos héroe- es algo discutible de la actitud de Maurice. Y es que, como dice Chris en este mismo episodio, Maurice es como un río fangoso. Es difícil ver el fondo. Es profundo donde piensan que hay poco agua y hay poco agua donde debería ser profundo.

Hasta ahora todo lo que se había visto había servido de presentación del héroe (Coronel McKern) y su relación con su admirador (Maurice Minnifield). En la siguiente escena ambos están pescando y se introduce la desilusión en el admirador. Según Udo Becker[13], el río simboliza el incesante fluir del tiempo y la eterna renovación. Y, sin duda, el concepto de ideal de héroe de Maurice va a tener que renovarse en breve.

El Coronel McKern que “nunca cogía nada de nadie” ahora pide dinero a Minnifield para construir un complejo recreativo con campos de golf en Montana. Si algo no admite la gloria del héroe es el ocaso. Maurice podría haber afrontado muchas cosas, se hubiese enorgullecido de que su mitificado aviador le necesitase para cualquier cosa, pero nunca para firmarle un cheque. Y aunque acepta ayudarle afirmando que “si dice que es una buena inversión no se hable más, confío en su juicio”, lo cierto es que su rostro sólo expresa una terrible decepción.

Maurice había convertido a McKern en un ideal de héroe, le había elevado a la categoría de mito viviente. Se enorgullecía de ser inferior a alguien capaz de realizar tales proezas militares. Como dice de nuevo Bettelheim “los mitos proyectan una personalidad ideal que actúa de acuerdo con las demandas del super-yo (...)”[14]. Por eso Maurice sufre un desengaño cuando McKern le pide dinero, porque defrauda sus espectativas. Hasta ese momento Maurice creía que no podía vivir con la misma virtud que McKern, su héroe, ni realizar sus mismas hazañas pero se conformaba con emularle en menor grado. Pero ahora se siente engañado porque su ideal no está a la altura del mito que había creado entorno a su figura. Y también se siente mal por haberse enorgullecido de ser inferior a alguien capaz de pedir dinero.

Tras pasar por el trago, vergonzoso para ambos –el Coronel McKern tampoco se enorgullece de tener que pedir dinero porque conoce perfectamente el pedestal en el que le tenía Maurice- de firmarle el cheque por valor de 60.000 dólares, Maurice y McKern se van de caza y tienen un accidente automovilístico por el camino a resultas del cual el flamante Cadillac de Maurice queda destrozado. Metafóricamente el sueño americano de Maurice ha sido destruído, igual que su Cadillac. Pues la causa del accidente no es otra que su desilusión por McKern, como el mismo Maurice confiesa ante Joel, la PÉRDIDA de su héroe:

Maurice: En el 51 nos mandaron bombardear un puente cerca de Taebu. McKern era el jefe. Un muchacho, Davis, y yo éramos sus pilotos. La Triple A hizo muchas salidas aquel día. A Davis le dieron y cayó poco antes de llegar al puente. El Coronel y yo lo volamos con 1000 kilos de bombas. Sabía que iban a condecorarnos. Cuando el Coronel hizo su informe dijo que Davis voló el puente, no él. A la familia de Davis le dieron la Cruz de la Armada, la que le correspondía a McKern.

Joel: Caray!

Maurice: No. No ha habido hombre al que admirase más que a Gordon McKern. Por eso perdí el control del coche.

Joel: ¿Cómo?

Maurice: Me pidió dinero.

Joel: ¿Cómo?

Maurice: Que me pidió dinero.

Joel: ¿Mucho dinero?

Maurice: La cantidad poco importa, Fleischman. El caso es que era mi jefe, mi superior. Hubiese metido la mano en el fuego por él, hubiese dado mi vida por él. Sí, me necesitaba a mí.

Joel: Maurice, cualquiera pasa apuros de vez en cuando.

Maurice: No vayas a decirme que sólo era un humano. Para mí era algo más que eso.

Finalmente, Maurice acompaña al Coronel McKern al muelle para despedirse de él. Justo antes de partir el Coronel le dice: “Quiero que quede clara una cosa. La razón por la que no fui astronauta no fue porque yo no quisiera. Es que no me lo pidieron”. Estas palabras abren los ojos de Maurice que se da cuenta de que en realidad lo que convierte a una persona en héroe, aparte de sus acciones, es el valor que los demás le otorgan y con el que lleva a cabo sus hazañas a pesar de ser, como cualquier persona, un ser humano mortal. Maurice queda impresionado por el valor que demuestra McKern al reconocer ante él la verdad sobre porqué no fue astronauta, recuperando de esta manera su fe en él. Maurice ENCUENTRA de nuevo a su héroe. No en vano, en la fiesta final que Joel celebra en su cabaña, le cuenta a Ruth Anne una de las hazañas de McKern con un cariño y una admiración recuperadas.

“Recuerdo que una vez el Coronel McKern perseguía un MIR 15 sobre el río Yalu y un piloto chino intentó vislumbrarle. Era mediodía y voló directo hacia el sol, pero el Coronel no pestañeó, siguió la persecución haciendo rectas verticales y luego le saltó en pedazos con su cañón de 50 mm. ¡Era típico del Coronel! Todo cuanto hizo, lo hizo con un sentido innato de la elegancia”.

Estas palabras demuestran que, a pesar de todo, Maurice ha recuperado la creencia en su héroe solar volviendo a instalarle en el pedestal desde el que lo admiraba al principio. Pero en algo es diferente. Ahora el Coronel McKern ya no es un ideal heroico del pasado militar de Maurice. Ya no es ese mito inalcanzable. Ahora es un héroe más real porque, pese a su condición y debilidad humanas -las cuales es capaz de admitir y mostrar- realizó grandes hazañas. Ahora lo que admira precisamente Maurice es que a pesar de ser simplemente un ser humano, McKern fue, citando de nuevo a Aguirre, capaz de “abandonar los límites de lo cotidiano para elevarse hasta los más altos lugares que el hombre puede pisar”.

...Se completará...



[1] DURAND, Gilbert. Las estructuras antropológicas de lo imaginario. Introducción a la arquetipologia general. Taurus. Madrid, 1982. Pág. 193.

 

[2] JUNG, C.G. Símbolos de transformación. Paidós. Psicología Profunda. Nº 7. Barcelona, 1998. Pág.190.

[3] CRAWFORD, Iain. “Reading TV: Intertextuality in Northern Exposure”. The Journal of the Mid-Atlantic Almanac: The Journal of the Mid-Atlantic Popular/American Culture Association. (Greencastle, Pennsylvania), 1994.

[4] WORRINGER. Abstraktion und Einfühlung publicada en 1908.

[5] JUNG, C.G. Op. Cit. Pág. 189.

[6] ELIADE, Mircea. Imágenes y símbolos. Taurus Humanidades. Editions Gallimard. París. 1955. Pág.55.

[7] GONZALEZ REQUENA, Jesús. El discurso televisivo: Espectáculo de la postmodernidad. Cátedra. Signo e imagen. 9. 1992. Pág. 62.

[8] DURAND, Gilbert. Op. Cit. Pág. 199.

[9] Himno del Rigveda hindú (10, 129); “Lo que en la concha estaba escondido, lo Uno nació por el poder del dolor ardiente. De allí surgió primero el amor, germen del conocimiento. Buscando los impulsos del corazón los sabios encontraron las raíces del ser en el no-ser”.

[10] BETTELHEIM, Bruno. Psicoanálisis de los cuentos de hadas. Trad. De S. Furió. Barcelona. Crítica. 1983 (6ª edición) 646 pp. Col. Estudios y ensayos. Pág. 58.

[11] AGUIRRE, Joaquin María. Héroe y Sociedad. El tema del individuo superior en la literatura decimonónica. http://www.ucm.es/info/especulo/numero3/heroe.htm

[12] A través de todo tipo de clima, y qué si el cielo debe caer?

Mientras estemos juntos, eso no importa nada.

Cuando todos ellos hayan tenido sus problemas y se hayan separado,

Nosotros estaremos igual que empezamos

Sólo viajando, cantando una canción, juntos.

[13] BECKER, Udo. Enciclopedia de los símbolos. La guía definitiva para la interpretación de los símbolos que existen en la historia del arte y la cultura. Ed. Robin Cook. Trad. de J.A.Bravo. Pág. 273.

[14] BETTELHEIM, Bruno. Op.Cit. Pág 59.

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